CAPITULO
# 11.-*
23 de noviembre de 2004
Mi Bigfoot,
Estaba recordando nuestra primera pelea
de hoy, o lo más cerca que jamás llegamos a una pelea real. Te pusiste toda
loca porque te había prometido que iríamos a ese baile de primavera, me olvide
completamente de él, sobre todo porque había comenzado mi primer trabajo y
entre la escuela y el trabajo... Sí, sabía que me estaba dejando vencer. Pero
apareciste en casa de mis padres llena de fuego y azufre, lista para
despedazarme. Estaba debajo del auto y vi tus piernas. Saliendo de abajo, vi tu
rostro, sabía que estabas enojada, así que rodé de regreso bajo el auto.
Esperaba que explotaras masivamente sobre
mí, arremetieras contra mí mucho peor de lo que mi madre nunca hizo, sobre todo
porque ni siquiera sabía qué había hecho para hacer que te molestaras.
¿Te acuerdas de lo que hiciste en cambio?
Te sentaste a ahorcajadas sobre mis caderas, deslizando tus manos encima de mi
pecho. Cuando tus dedos rozaron mi pezón, pensé que mi polla iba a estallar en
mis pantalones de trabajo. Estuve a punto de sentarme y golpearme la cabeza con
el auto, pero debió de haberme quedado una pizca de sentido común, así que me
di la vuelta hacia fuera, con mis manos en tus caderas para mantenerte en tu
lugar.
Todavía te veías enojada, pero podía ver
el dolor por debajo. Me senté, puse mi mano sucia en tu mejilla y te pregunte
—: ¿Qué he hecho, cariño?
Parpadeando rápidamente, de la forma en
que haces cuando no quieres llorar, dijiste en ese tono arrogante que tienes
cuando estás molesta—: El baile es esta noche. Supongo que no vamos a ir.
Debí haberme encogido. No tenía una buena
excusa para olvidarlo y lucías tan bien, el vestido blanco y el cabello rizado.
Y un gran rastro de grasa a través de tu vestido donde te había tocado.
No pude arreglarlo, sabía que no podía,
pero me puse de pie y te pedí que esperaras un minuto. Encendí la radio, y no,
no me acuerdo qué canción estaba sonando. Sí recuerdo que
no tenía importancia. Me limpié las manos y me quité la camisa sucia y fui
hacia ti, acercándote. —No podré recordar todo con el paso de los años, _____,
pero siempre me acordaré de esto.
Aspiré el aroma de tu cabello
y arrastré mis dedos por tu espalda. Nos moví de un lado a otro, sólo el sonido
metálico de esa vieja radio barata y el latido de nuestros corazones.
Supongo que sólo quería decir
que debería haberte dicho que no siempre sería perfecto, pero, nena... Siempre
recordaré eso.
Te quiero.
T.
_____
se dio cuenta que todo el mundo estaba en contra de ella en una semana. Si una
persona más se acercaba y le decía que Tom había crecido hasta ser un buen
hombre joven, vomitaría.
Enferma
del aluvión de gente de la ciudad, se dirigió a la ferretería.
No
llegaron buenos recuerdos a su mente cuando pensaba en volver a la tienda. El
señor Kaulitz manejaba la tienda tanto como ella podía recordar y nunca le
había agradado. No era lo suficientemente buena para su hijo héroe del fútbol.
Desde luego, no había tenido reparos en hacerlo saber, cuando ya estaba con el
corazón roto —que pena que no tenía ninguna puya para hablar de nuevo con él en
ese momento.
Corría
el rumor de que su madre lo dejó en la escuela secundaria, pero los rumores en
esta ciudad eran infundados y otros a menudos no, así que era difícil de
adivinar si a él no le agradaba a causa de Tom o por los pecados de su madre.
De cualquier manera, desde hacía años, incluso pasar por la maldita tienda era
una experiencia traumática.
Ahora,
ella no estaba luchando contra los nervios.
Ella
estaba molesta.
—¡_____!
¡______!
Gimiendo
en voz baja, ______ se detuvo y se volvió para ver a la madre de Manda, Nancy
Watkin, corriendo por la acera. Llevando un plato de plástico cubierto.
—______,
¡te hice algo!
Sin
aliento, la mujer mayor empujó el envase hacia ______ y luego se alisó el
cabello blanco.
—Eso
fue muy amable de su parte, señora Wa…
—Oh,
ni palabra de eso, querida. Recuerdo que en el picnic del cuatro de julio hace
tres años adorabas el pastel invertido de mamá, así que te lo prepararé
rápidamente. Sabes, si no recuerdo mal, a Tom siempre le gustó también.
Deberías invitarlo; ofrecerle un bocado para comer.
Ese chico, que está viviendo solo, necesita un poco de buena comida casera, ¿no
crees, querida?
______
tragó el gruñido que le subió a la garganta y se resistió a pisotear su pie
como una niña. —Creo que parece que está comiendo bien.
—Él
ha crecido hasta tener un buen cuerpo de hombre, ¿no? Por qué, justo el otro
día estaba cortando el césped y tuve que preguntarle, si es que no pensaba que
era una buena vecina o cuál era su problema.
—¿Eh?
—_______ la miró, confundida.
—Tenía
la camiseta puesta. Si me considerara una buena vecina, lo menos que podía
hacer es cortar sin la camiseta para que pudiera ver esas armas suyas. Ese
chico tiene el físico de un modelo de la portada de novela, ¿no? —La Sra.
Watkin se abanicó y le guiñó un ojo con complicidad a ______.
—Uh...
yo... —______ miró a su alrededor.
—Tienes
que haberlo notado, querida. ¡Janice! —Agitando su brazo, alertó a una de sus
amigas que iba empujando un cochecito con la nieta, hacía la incómoda
conversación—. ¡Ven aquí!
—Sí,
Nancy. —Janice Winters se unió a ellas en la acera. Su nieta masticaba un
juguete de plástico y parpadeó hacia ellas.
—¿No
es Tom simplemente un semental de hombre?
______
estaba bastante segura de que su rostro estaba de un tono de rojo que pondría a
un camión de bomberos de la vergüenza.
—Oh,
lo es, ¿no? Ese niño creció muy bien. Quiero decir, era guapo cuando jugaba al
fútbol, ¿pero ahora? Hace que el hombre de la mantequilla luzca en mal estado.
—Janice estuvo de acuerdo.
—¿El
hombre de la mantequilla? —______ preguntó, no muy segura de querer saber.
—¿Sabes?
¿El del cabello suelto?
—¿Fabio?
—preguntó ______.
La
señora Watkin chasqueó los dedos. —Ese mismo, querida. Ves, puedes reconocer un
hombre de aspecto agradable en cuanto lo ves.
A
punto de tener un ataque, ______ deseó que Carnie no estuviera en el trabajo.
Podría venirle bien un respaldo. No iba a llegar a la ferretería a este ritmo.
—¿Alguien
recuerda que me abandonó en el altar?
—Sí,
querida, por supuesto que lo tenemos en cuenta. Era sólo un niño. Es un hombre
ahora y está de vuelta, y una chica inteligente fijaría el anzuelo y atraparía
a su hombre. —Con un codazo en el brazo, las dos mujeres finalmente
abandonaron, agitándose mientras se iban.
Dejando
______ resentida y con el pastel en los brazos.
Después de tomarse un momento para recobrar
la compostura, giró sobre sus talones y siguió adelante.
La
campana sonó al entrar por la puerta que había evitado durante tanto tiempo. El
olor de los cigarrillos y de metal asaltó sus fosas nasales, las motas de polvo
bailaban en la atravesada luz en las ventanas delanteras. La tienda se dividía
en tres secciones, la del centro que llevaba al mostrador detrás de donde descansaba
Tom, hablando en un tono animado con un anciano en camisa a cuadros. Caminando
por el suelo de madera pulida, ______ dejó caer en seco el pastel delante de
Tom con una mirada glacial.
El
anciano dejó de hablar para mirar el pastel. —Señorita, él no va a canjear el
pastel por herramientas. Aceptan efectivo y crédito aquí. Por lo menos lo
hacían la última vez que oí, ¿cierto, Tom?
—Sí,
Earl. No intercambiamos pastel por herramientas. ¿En qué puedo servirle hoy,
______?
Su
sonrisa era fácil cuando deslizó su mirada sobre ella. Sólo la hizo enojarse
más.
—¿Sabes
de qué es este pastel, Tom Kaulitz?
—No
estoy seguro. Earl, ¿sabes lo que es este pastel?
Earl
se rascó la barbilla. —Huele como a piña. Si no supiera mejor diría que es el
pastel invertido de Watkins.
—No,
no es pastel invertido. Esta es el pastel de seducción. Toda la ciudad está
tratando de emparejarnos. Y este pastel es un pastel de seducción. —Ella señaló
con el dedo a la tapa del contendor mientras hablaba. Tom alzó las cejas.
—Nunca
oído hablar de un pastel de seducción —dijo Earl.
—Yo
tampoco. ¿Qué ingredientes se supone que tiene? —Tom intentó abrir la tapa y ______
chasqueó los dedos.
—Esto
no es divertido.
Sus
labios se curvaron. —Me resulta bastante divertido. Entonces, ¿la razón de que
estés aquí es para decirme que haga que la gente deje de darte pasteles?
—No
es un pastel. Es un Pastel de Seducción.
—Earl,
¿te importaría si Manda te ayuda mientras hablo con _____ aquí?
—No
hay problema, Kaulitz. Uh, antes de irte, sin embargo, ¿podría obtener una
rebanada de ese pastel para llevar a casa, para mi señora?
Riendo,
Tom enganchó el pastel y el brazo de ______, y tiró de ella fuera de la tienda.
CAPITULO
# 12.-*
9 de Julio de 2005
_______,
Volví.
Si, nada más que decir aparte de eso.
Iba a decir hola. De hecho, tenía todo un
tonto discurso preparado. Estuve con papá en la ferretería. Te vi en la calle.
Me apresure hacia ti y… fue como si hubieses sabido que estaba allí. Lanzaste
una mirada disgustada hacia la tienda y giraste para alejarte.
Me siento como un maldito idiota al estar
escribiendo. Debías saber que estaba en el pueblo, en este pueblo, ¿Quién no se
entera cuando alguien se lanza un pedo? Y esa mirada en tu rostro… dejare de
molestarte.
Si puedo, supongo que dejare de amarte.
Si creo que eso te hará feliz.
Pero eres mi mejor amiga. No puedo pensar
que eso realmente ocurrirá. Incluso si miento y digo que lo intentaré.
Pero, ¿las cartas? Sí. Esta será la
última.
T.
—Carnie me dijo lo
que has estado haciendo. —Su tono fue chillón, sus ojos ardientes, y ella
agarró el pastel y lo aferró a su pecho como algún tipo de armadura de
plástico.
—¿Y qué he hecho,
Bigfoot? —El uso de su apodo encendió sus mejillas y parpadeó hacia él, casi
paralizada. Hoy su suave cabello estaba un poco ondulado, como las plumas de un
ave irritada. Esto le hizo querer pasar sus dedos por allí. No había sentido
esos labios maduros desde hacía una semana…
—Arreglaste el
porche de la señora Watkin. Fuiste donde los Jenkins y trabajaste en sus
tuberías. Hiciste una rampa para silla de ruedas para los Demshars. Has conseguido en los últimos días ayudar a
todas las matronas chismosas del pueblo de una u otra manera. —Sosteniendo el
pastel con una mano, empujó con un dedo de la otra mano sobre su pecho.
Guiándola
cuidadosamente hacia un lugar más privado mientras ella despotricaba, la dejó
terminar y luego estuvo de acuerdo con ella.
—Bueno,
alguien debía hacerlo. Soy físicamente capaz. Necesitaban ciertas cosas. No veo
porque eso causa que vengas arrollando a mi tienda, con fuego en tus ojos.
En
realidad sabía exactamente, porque eso la enojaba y lo encontraba muy gracioso.
¿Ella quería jugar al ajedrez usando al pueblo como peones? Bien. Bill le
señaló que la mejor forma de tener un romance en un pueblo pequeño era
conquistar una dama a la vez. El poder recaía en las manos de las mujeres. Y él
lo usaría contra ella. Debería sentirse mal. Pero mientras continuaba
dirigiéndola hacia el parque en el centro del pueblo, se dio cuenta que no
estaba agobiado por la culpa.
—Y
ahora me están dando pasteles. Pasteles. Esto sólo va a empeorar. No
estoy segura de como metiste en este complot a todo un pueblo con el que vivo a
diario y con el que seguiré viviendo cuando te vayas…
—Ahora,
sólo un maldito minuto. —Entraron en la glorieta y él se recostó contra una
columna, enfrentándola mientras ella dejaba caer el pastel en una silla—.
¿Quién te dijo que me iba?
Su
suspiro entrecortado y el revoloteo de sus manos hablaban de su frustración.
—No tenías que decirlo. Lo sé. Te fuiste una vez. Lo harás de nuevo. Todo el
mundo lo hace finalmente. Entiendo eso pero…
—No
voy a ninguna parte, _____. Te lo dije. —Su pose relajada era deliberada.
Trataba de esconder el hecho de que estar tan cerca de ella le hacía sentir
como un adolescente, con las palmas sudadas y los irregulares latidos del
corazón. Siempre lo ponía así. Siempre.
—No,
no lo hiciste. Pero incluso si no lo hiciste…
Ya
era suficiente. Entrando en su espacio personal, la apoyó contra un pilar.
—Exactamente, ¿cuantas cartas has leído?
—Las
cartas de nuevo. ¿En serio? —Otro suspiro y sus manos se levantaron entre
ellos, posándose tímidamente sobre su pecho.
—¿Puedes
retroceder? Estas arrinconándome.
—No,
no voy a retroceder. Te di una década de espacio. Te escribí. Tal vez estuve
medio aterrado de tu respuesta, despreciable, pero nunca dejé de escribirte.
Incluso cuando te dije que dejaría de hacerlo, seguí escribiéndote.
—¡
Mentira! —Ahora sus manos si estaban plantadas en su pecho. ¡Golpe! Las lágrimas
brillaban en sus ojos.
El
sacudió su cabeza. —Las cartas es por lo qué, estoy enojado.
—¿Estás enojado? ¿Tú estás enojado? —Ella
prácticamente gritó las palabras. Puntualizándolas con más golpes en su pecho.
—Sí.
Estoy enojado.
Pero
eso no detenía sus deseos de probarla.
Introduciendo
sus dedos en su cabello, ladeó su cabeza y bajó por un beso. Deslizando sus
labios sobre los de ella, tomó lo que había estado anhelando. Tal vez estaba
siendo muy rudo, tal vez sus dedos temblaron cuando sujetó su rostro, pero eso
era porque le importaba.
Ella
le importaba.
Y
le respondió. Tal vez eso había sido el detonador, la ira cambiando a
necesidad, pero ella llevó su lengua a enredarse con la suya.
Eso
sólo hizo que la deseara más.
Ahuecando
su trasero, la ayudó a que se subiera, para que apretara sus piernas alrededor
de sus caderas y se moviera contra su polla. Parecía que había andado con una
erección desde que había vuelto a casa. Todo debido a ella.
Sólo
ella lo hacía sentir así.
Lleno
de nervios desbocados e incesantes hormonas.
Presionándola
contra la columna, se perdió por un momento en el sentimiento de rendirse.
Pero
no se estaba rindiendo. No realmente.
Seguía
sin leer las malditas cartas.
Alejándose
por aire, pareció que por un momento realmente se estaba ahogando en ella,
mientras respiraba con un fuerte jadeo. —Sí, _____. Eso me enoja.
La
dejó descender hasta quedar de pie. Sus labios estaban rojos pero la besó y sus
dedos subieron para tocarlos. —Tom…
Se
resistió a tomarla en brazos, llevarla a casa con él, y terminar lo que había
iniciado.
—Cuando
estés lista para escucharme, para realmente escucharme, ven a hablar conmigo.
Estaré aquí. Siempre he estado aquí, ______.
Porque
tanto si ella lo creyera o no, había estado allí.
HOLA!!! BUENO LOS PRIMEROS CAPITULOS DEL AÑO ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO. FELIZ AÑO Y ESPERO QUE TODOS SUS DESEOS Y SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD Y ESPERO SEGUIR CON USTEDES CON MAS NOVELAS ... HASTA PRONTO Y BIENVENIDAS DE NUEVO :)
FELIZ AÑO, espero que hayas tenido unas felices fiestas
ResponderEliminarSigueeee
Feliz año nuevo :)
ResponderEliminarSube pronto
Virgii siguelaa!
ResponderEliminarQuien tiene las cartas??
Feliz añoo :)