http://tomyyo.blogspot.mx/
ESPERO Y SE PASEN POR ELLA ... SIGANME ... HASTA PRONTO :))
RUNAWAY (HUIR) - ADAPTADA-TERMINADA
martes, 12 de enero de 2016
lunes, 11 de enero de 2016
.- runaway (huir).- # 21 # 22 y # EPILOGO
CAPITULO
# 21.-*
Algunos
podrían considerar que pensaba con la polla, pero Tom no estaba seguro de que
hubiera un hombre con vida que pudiera haber leído las cartas que recibió de
_____ esta semana y no estar listo para el show.
Cuando
la mujer que amaba le dijo que quería nadar y que estaba caliente...
Se
corrió.
Aparcando
la camioneta en el parque al lado de su pequeño coche rojo, vio, iluminada por
los faros, su cabeza flotando en el agua. La ropa amontonada en la orilla le
hizo preguntarse si ella se habría puesto su traje de baño o si nadaba en su
traje de nacimiento.
Ninguna
de esas ideas ayudaba al hecho de que sus vaqueros se sentían demasiado
apretados.
Apagando
el motor, apagó las luces, se quitó la ropa y se metió en el agua. El barro
succionó sus pies, algas atraparon sus tobillos, hasta que fue lo
suficientemente profundo como para nadar. El agua, fría en comparación con el
calor del día, tranquilizó sus músculos cansados pero no alivió el dolor en su
pecho.
No
podía resistirse a ella cuando eran niños. No podía resistirse a ella a cientos
de kilómetros de distancia. Como un imán, se sentía atraído por ella en el agua
ahora.
—Una
buena noche para darse un baño. —Él trató de usar un tono casual, cuando lo que
realmente quería hacer era cogerla en sus brazos y besarla por todo el tiempo
perdido durante la última semana. La echaba de menos. Estúpido considerando que
había pasado años sin ella, pero cierto, no obstante.
—Lo
es —estuvo ella de acuerdo.
—Hay
muchas cosas que tengo que llegar a conocer acerca de la _____ adulta. —Nadó
más y disfrutó de la forma en que el agua se deslizó sobre sus hombros como una
caricia—. Pero las cartas ayudaron un poco.
—Tenía
la esperanza de que podrían nivelar el campo de juego un poco. —Su sonrisa era
la de una sirena, la tentación en la curvatura de labios—. Esto podría ayudar
también.
Por
primera vez desde que estaba en casa, ella se le acercó. Sus brazos se
envolvieron alrededor de su cuello con la misma facilidad con la que lo habían
hecho hace mucho tiempo. Su boca, con sabor a verano y agua y un poco de pasta
de dientes, cogió la suya y se frotó seductoramente antes morder su labio
inferior. A medida que sus piernas se enredaron debajo del agua, y comenzaron a
hundirse, se acordó de su primer beso en el mismo estanque.
Rayos
de calor cruzaron el cielo, iluminando su rostro, cuando se separaron para
tomar aire.
—Te
extrañé —susurró.
Apoyando
su frente en la de ella, sonrió, su corazón retorciéndose cuando ella frotó su
nariz contra la suya. —También te extrañé, Tom.
Suaves
besos, excitantes, fueron salpicados a través de su mandíbula y su cuello, y
sus dedos se deslizaron por su espalda arrancando todo pensamiento de él.
—Te
extrañé. Te amo. Hay tantas cosas que he querido decirte, pero tenía miedo.
Corriste porque estabas asustado, pero yo estaba asustada también.
—¿En
serio?
—Sí.
Él
inclinó la cabeza, consiguiendo un buen ángulo para mordisquear su camino hasta
el punto sensible detrás de su oreja que siempre la hacía retorcerse.
—No
tengas miedo de mí, ____.
—No
puedo prometer eso.
La
sensación de ella, viva y en movimiento en sus brazos, lo tenía tan necesitado
que pensó que podría estallar.
—Pero
sí puedo prometer que no voy a correr otra vez —susurró.
—Yo
tampoco.
La
tomó en sus brazos, arrastrándola fuera del agua. Llevándola a la parte trasera
de su camioneta, tiró una manta fuera de la cabina. La extendió a través del
metal oscuro.
—No
voy a ningún lado esta vez. Las promesas que te hice hace mucho tiempo...
realmente quería decirlas. Puede que te haya dejado, pero tú nunca me has
dejado, ____. No realmente. Te llevé conmigo en cada paso.
—Me
haces llorar. Y no voy a ser una de esas chicas débiles que van por ahí
llorosas porque dijiste algo locamente romántico, lo sabes, ¿verdad?
—Pero,
¿me crees?
Encogiéndose
de hombros, ella le sonrió. —Creo que podemos intentarlo. Si te vas, bueno,
valdrá la pena el tiempo que hayamos tenido. No estoy dispuesta a renunciar a
los momentos que podríamos tener sólo porque tenga miedo de los que no
tendremos.
Con
un suave movimiento, la inclinó sobre la puerta trasera, con las piernas
abiertas, metal frío contra sus pechos y estómago cuando la manta se amontonó.
—¡Oye!
—Está
bien si quieres hacerme trabajar por ello. Soy un hombre y puedo ser paciente,
sobre todo porque eso significa que puedo jugar con tu pequeño cuerpo sexy.
Parece que podría tomar un tiempo, pero voy a quedarme y continuar con el plan
A.
Un
fuerte golpe contra su trasero la tuvo tratando de darse la vuelta, a pesar de
que sus ojos se calentaron y que podía oler su calor desde aquí.
—¿Qué
estás…? —Su mano en la base de su espina dorsal se lo impidió.
—El
Plan A consiste en darte todos los orgasmos que te perdiste y quedarme por aquí
hasta lograr darte los dos anillos que tenía la intención de poner en tu dedo
desde hace tanto tiempo.
Una
de sus manos le dio un empujón para abrir sus piernas y la encontró como un
misil de detección de calor aterrizando en el blanco; lamió una línea hasta la
hendidura de su cuerpo. Un gemido escapó mientras ella vacilaba entre alejarse
o frotarse contra su cara.
—¿Matrimonio?
¿En serio?
—Matrimonio,
de verdad.
Se
detuvo sólo el tiempo suficiente para decir eso antes de sumergirse entre sus
piernas. Su sabor era algo con lo que había soñado muchas noches solo en su
cama. Nada sació su sed de ella cuando se había ido. Ahora, deslizando su
lengua entre sus piernas, era un hombre hambriento e iba a conseguir llenarse.
Cuando
la instó, ella estuvo más que dispuesta a cooperar.
—Coge
la parte superior de la cabina.
—¿Qué?
¿Tú…? —Un relámpago iluminó el cielo, mostrándole claramente que lo deseaba.
—Coge
el techo de la cabina con las dos manos. Arrodíllate en la cama de la
camioneta.
—Una
tormenta se acerca... —Poniéndola en posición, la tumbó de espaldas en el
camión; se ubicó por encima de ella y comenzó a trabajar de nuevo.
—Joder
—dijo entre dientes, sus caderas moviéndose.
Hizo
una pausa, frustrándola como la mierda por la expresión de su cara. —Te dije
que he estado deseando que montaras mi cara. No estaba bromeando acerca de
ello.
Jadeante,
ella no tuvo palabras. Con vistas al estanque, estaba dispuesta a hacer lo que
él quisiera. Pequeñas olas se estrellaron en la playa y poco a poco la llevaron
hasta arriba... y más arriba.
La
tormenta en su interior se construía igual que la natural alrededor de ellos.
Se estrelló en su interior, deslizando toda lógica y dejando sólo la sensación.
Corría con el tumulto de la tormenta e iba hacia un pico afilado.
Su
lengua se serpenteaba de una manera que no había pensado posible. Sus dedos se
deslizaron dentro suyo, golpeando ese punto, el punto delicioso, y revoloteando
allí, extendiéndola ampliamente mientras amamantaba en el punto más duro,
caliente de placer, mientras ella tenía sus dedos deslizándose, en busca de
agarre. Montó su cara, sin importarle si sus pechos rebotaban bajo los
relámpagos o si alguien la estaba mirando o si ella lo asfixiaba. Estaba tan
condenadamente cerca...
Y
entonces la tiró hacia abajo, penetrándola en un movimiento que hubiera
parecido un poco arriesgado si no se hubiera dirigido a llenarla con su polla,
dura y tan decadente que su cabeza cayó hacia atrás por el placer añadido.
—Tom.
Su
nombre fue todo lo que pudo decir mientras la levantaba y se hundía de nuevo
una y otra vez, sosteniendo su peso para que sus rodillas no se estrellaran
contra el camión y levantando sus caderas para moverse más profundo dentro de
ella.
Un
pulgar se abrió paso entre sus labios afeitados para atrapar y frotar su
clítoris y, combinado con la presión de su polla conduciéndose dentro de ella,
la hizo convulsionarse en el borde en que la tenía. Manos, esas enormes manos
que habían sobrevivido durante años en su fantasía, acariciaban su espalda,
tranquilizándola mientras su sudor se enfriaba en el aire de la noche caliente.
—Ese
es otro.
Dando
un manotazo a su pecho, se levantó para mirarlo a los ojos risueños. —¿En
serio? ¿Vas a hablar de eso cada vez que me hagas correrme?
—Hasta
que creas que estoy jugándomelo todo para tenerte hasta que la muerte nos
separe, infiernos que sí.
—Estás
más seguro de ti mismo, de repente.
Su
sonrisa tocó algo dentro de ella, calentándola. Su mano se acercó a tocarle la
cara. —Es porque te tengo a ti de nuevo. ¿Recuerdas lo que solía decirte cuando
éramos niños, mucho antes de que te crecieran tetas, cuando jugábamos en la
casa del árbol y teníamos aventuras imaginarias?
El
recuerdo volvió, ordenado por sus palabras, y su corazón se volcó un poco en su
pecho. —Decías que podríamos hacer cualquier cosa mientras estuviéramos juntos.
—¿Quieres
tener una aventura conmigo, _____? No más fingir aventuras para nosotros. Esta
vez, la aventura es para siempre y es la vida misma. Atrévete a estar conmigo.
—Tom,
no me atrevo.
Sus
ojos se arrugaron mientras sonreía. —Nunca puedes rechazar un desafío. Te
atreves doblemente.
—Hecho.
Tirando
de ella en un beso, le susurró antes de tomar sus labios—: Este es un
atrevimiento que ambos vamos a ganar.
Por
primera vez en mucho tiempo, ______ se preguntó si felices para siempre sucedía
a veces.
Por
ahora, sus labios la llamaban y ella sintió las primeras gotas de lluvia
repiquetear envuelta en sus brazos.
Tal
vez, sólo tal vez, su caballero de brillante armadura realmente podría ser el
primer chico al que había amado... que se había convertido en un infierno de
hombre.
CAPITULO
# 22.-*
_____, Nos vemos en el mirador,
9 p.m. Con Amor, Tom.
A
pesar de que la breve nota sobre la cómoda no era una de las más románticas, la
guardó. Algún día, si las cosas funcionaban y tenían hijos en cierto modo,
podría compartir la historia de su padre increíblemente romántico y mostrarles
las cartas.
Por
supuesto, no podría mostrarles todas las
cartas. Algunas de ellas serían sólo para sus ojos.
Sonriendo
para sí, algo que no había sido capaz de dejar de hacer mucho últimamente,
______ se dirigió al centro de la ciudad y al mirador.
Encontrar
un estacionamiento resultó ser prácticamente imposible. Algo debía de estar
sucediendo en la ciudad. ¿Venta de farolas? Podría jurar que era en el otoño,
pero...
Mientras
se acercaba al mirador, parecía como si toda la ciudad se hubiera reunido allí,
sentados en sillas de jardín, en suspense, como si estuvieran esperando algo.
Debía de haberse olvidado de algún evento. ¿El desfile del festival de la
fresa?
La
música sonaba por los altavoces del mirador. Mientras se acercaba, reconoció la
canción.
—Amazed6.
6 Amazed de Lonestar. Amazed significa sorprendido o cautivado.
Aún más
cerca, se dio cuenta que habían pétalos de flores esparcidos sobre la acera.
La
gente la estaba mirando ahora, como… mirándola realmente. Se sentía como si
estuviera caminando hacia la horca7
7Caminando a la horca: Original inglés “walking a gauntlet” Se le llamaba así al paseo de un condenado
hasta su horca, en el cual era expuesto a las miradas del pueblo.
¿Qué demonios estaba
pasando?
Pero al buscar entre los rostros conocidos
de la multitud, no encontraba al que estaba buscando. Hasta que la gente se
abrió paso.
De
rodillas, dentro la glorieta que estaba llena de flores y con pequeñas
bombillas blancas parpadeando, encontró a Tom.
―Creí que ya no ibas a venir, Bigfoot. Mis
rodillas estaban empezando a matarme.
La
risa retumbó a través de la multitud y me detuve en los escalones, con lágrimas
agolpándose en mis ojos.
―Tom, ¿qué estás haciendo?
No
estaba segura de que la hubiese escuchado. Su voz había salido apenas en un
susurro.
―Ven aquí, ____.
De
algún modo, con sus temblorosas piernas subió por las escaleras. Al detenerse
frente a él, pudo ver cómo sacaba una pequeña caja blanca.
Luchando
contra las lágrimas, trató de ver lo que había en la caja que mantenía abierta
hacia ella. Tuvo que parpadear un par de veces para aclarar su vista. Pudo
imaginarlo antes de verlo, por supuesto. El anillo brillaba hacía ella. Él
debía de haberlo tomado de su joyero.
Años
antes, cuando se lo propuso por primera vez, le ofreció el anillo de su madre.
Dado que la madre de Tom falleció de cáncer de mama cuando eran poco más que
unos niños, sabía lo que significaba el anillo para él.
Después
de que la abandonara en el altar, nunca le vio para devolvérselo. Estuvo
guardado, todos estos años, en su joyero esperando por él. Ahora, se lo ofrecía
de nuevo.
―La primera vez que te lo pregunté, era un
niño. No sabía lo que quería, pero sabía que te quería. Hui asustado. No voy a salir corriendo de
nuevo. Es posible que desees que lo haga antes de que todo esto haya terminado,
pero no te dejaré, _____. Así que, con todos los que conocemos y amamos
alrededor para presenciarlo, me gustaría preguntarte si me haces el honor de
ser mi esposa.
―Primero en el baile de graduación, y ahora
invitas a todo el pueblo. Tom, por favor, dime que no vas a llevar a todo el
mundo a la sala de partos si decidimos tener hijos.
Su
sonrisa fue rápida, pero tenía lágrimas en los ojos. ―Compartes los grandes momentos con los que te importan, _____.
Esta ciudad ha trabajado duro para unirnos. Imaginé que compartiríamos esto con
ellos. ―Levantándose, se inclinó hacia ella―. Pero más tarde, bueno, pensé que si decías que sí,
podríamos celebrarlo a solas.
―¿Tienes un plan para eso también?
―He reservado nuestra habitación de hotel
favorita.
―Qué tipo seguro de sí
mismo, ¿no?
Ahora
las lágrimas inundaban sus ojos y parpadeó más duro para poder verlo.
―Estoy seguro de nosotros. Así que, ¿te
casarías conmigo, _____?
¡Alguien tiene que
hacerlo!
Bromeó
alguien entre la multitud, y _____ trató de parpadear para ver más allá de las
lágrimas quién era. Alguien más agregó―: Deberías haberle dado tu pastel de seducción. No está diciendo que sí,
lo suficientemente rápido.
Sonaron
más risas y Tom tomó sus manos.
―Así que, ¿es eso un sí? ¿Serás la señora
Kaulitz?
―Eso es un sí. ―Él deslizó el anillo en su dedo. Todavía le cabía.
Recogiéndola,
la hizo girar una vez, capturando su boca mientras ella se echaba a reír. El
beso fue lo suficientemente caliente para tener los dedos de los pies
encrespándose en sus zapatos.
―Estoy contento de que contestaras que sí.
Me sentía como que te debía una propuesta mejor. Romántica y esas cosas.
―Sí, porque después de casi cuatro mil
cartas, obviamente necesito más romanticismo.
El
hundió su rostro en su cuello, poniendo sus labios en la piel que encontró
allí. ―Voy a pasar el resto de mi vida seduciéndote,
futura señora Kaulitz. Resulta que soy un tipo muy romántico.
―Me di cuenta.
―También soy muy afortunado.
Agarró
su rostro para un beso, ella lo miró. ―¿Afortunado?
―Sí, tengo a la chica más guapa de la ciudad
la cual estuvo de acuerdo en casarse conmigo, no una sino dos veces. Supongo
que eso significa que estoy haciendo algo bien.
―Adulando llegaras lejos, Sr. Kaulitz.
―Eso espero. Ahora, sobre esa habitación de
hotel...
EPILOGO.-*
______,
Hoy es el primer día del resto
de nuestras vidas.
Sin presiones ni nada.
No puedo verte,
lamentablemente, pero no hay ninguna regla sobre que no pueda dejarte una nota
en tu camerino. Y pensé que como las cartas nos trajeron de nuevo juntos, tal
vez las cartas nos impedirán alejarnos a medida que pasen los años.
Podré verte dentro de poco.
Probablemente me cansaré de mirar tu cara, no sé, en una década más o menos.
Pero justo ahora, te echo de menos. Me he acostumbrado a pasar el tiempo
contigo y saber que no te puedo ver en toda la noche o esta mañana me está
volviendo loco.
Voy a dejarte un regalo con
esto. Es otra mariposa. Todavía no puedo recordar toda la historia de la
mariposa, pero me imagino que probablemente hoy eches de menos a tu abuela. Y
sé que ella querría estar aquí.
Esta pulsera probablemente no
va con tu vestido.
Apuesto que vas a usarla de
todos modos.
Te quiero.
Con Amor, T.
―¿No estás nerviosa? Yo estoy nerviosa.
El
vestido purpura flotaba en el aire, debido al aire acondicionado, Carnie se
removía inquieta y sorbía su granizado de café.
―¿Por qué diablos estás nerviosa?
Girando
los ojos, Carnie agitó la copa. ―Hay equipos de noticias
por ahí.
―El fotógrafo del periódico local apenas
cuenta como equipo de noticias. Además, Buck se encuentra en todas las
funciones que tiene esta ciudad. Trabaja conmigo. ¿Qué es lo que te da miedo?
―Lo sabes tan bien como
yo, tiene la esperanza de conseguir hoy un titular.
_____ sonrió. No
creía que consiguiera ninguna.
La señora Watkin
entró en la habitación, con olor a flores y con lágrimas en los ojos. ―¡Oh, te ves tan hermosa! A tu abuela le
habría encantado ver esto.
―Estoy segura de que
ella puede verlo. Probablemente su espíritu esté en primera fila.
La señora Watkin
limpió una lágrima en su ojo. ―Espero
que esto signifique que Tom y tú aprenderéis a poneros ropa cuando nadéis.
Harold y yo, tratamos de hacer la vista gorda, pero... bueno, con los niños.
_____ y Carnie
intercambiaron una mirada de asombro. ―¿Lo
sabías?
La señora Watkin
ahuecó el tisú hacia ella. ―Cariño,
todos los niños de este pueblo han nadado desnudos en aquel viejo estanque en
algún momento u otro. Y Harold consiguió unos prismáticos hace años, para
asegurarse de que nadie se ahogaba...
El calor inundó
las mejillas de _____.
―No hay nada más
hermoso que una novia ruborizada. ―La
señora Watkin rió entre dientes.
―¿Lista? ―preguntó Carnie.
_____ asintió.
Pasando hacia la
puerta de entrada, vio a Carnie desaparecer por la esquina. Nadie le regaló
este momento. Era una mujer adulta. Si se iba a casar, y era porque ella lo
había decidido, no porque alguien más tuviera que entregarla.
Por un momento,
contuvo el aliento. Los recuerdos del día de su primera boda le inundaban.
Los recuerdos de
toda una vida atrás. De trepar a los árboles, la pesca, sentada en las casas de
los árboles y de inventar historias sobre algún día.
Hoy es algún día.
Siguió a Carnie y
a Gracie al centro de la pasarela y se reunió con sus ojos.
Tom está
esperando, con aspecto elegante e incómodo a la vez, en su esmoquin. Bajando
por el pasillo hacia él, tenía la sensación de que estaba caminando sobre una
nube de aire.
Todo ello condujo hasta hoy.
Tom y ella
tendrían días malos, lo sabía, pero no importaba, porque si quieres a alguien,
te quedas para los días de mierda y los buenos.
Tomo su mano y
miró hacia abajo. Sus ojos, un poco arrugados en las esquinas ahora,
sonriéndole a ella y devolviéndole la mirada.
―Al diablo con la
espera.
Apartando hacia atrás el velo, él le inclinó su
cabeza hacia atrás y tomó sus labios. La sensación de su boca hizo lo mismo que
le hacía hecho desde la primera vez. Su cabeza le daba vueltas, su corazón se
acelera y su alma se emociona.
Rompiendo el
beso, de nuevo se encontró con su mirada. ―Hemos esperado toda la vida
para esto. Pensé que no debería tener que esperar a que el ministro me dijese
que puedo besarte. ¿Te parece bien?
Tirando de
él hacia abajo para saborearlo deliciosamente otra vez, susurró a su vez―: No hay que esperar. A partir de ahora, vamos a vivir.
Las cosas no
funcionan perfectamente. Probablemente tendrán su parte justa de los días malos
mezclados con los buenos.
Pero juntos,
lo bueno sería mucho mejor. _____ estaba dispuesta a correr el riesgo.
Sin
dudarlo, cuando llegó su momento ella respondió―:
Si quiero.
HOLA!!! BUENO ESTE ES EL FINAL ... ESPERO QUE HAYAN DISFRUTADO DE LA NOVELA ... AHORITA MISMO HAGO LA PAG Y AGREGO LOS CAPITULOS QUE CORRESPONDEN ... SOLO TRES SEGUIDORAS QUEDAN PERO A ESAS TRES SE LO AGRADEZCO MUCHO .. ESPERO QUE SIGAN USTEDES AQUI CONMIGO ... HASTA PRONTO Y GRACIAS POR LEERLA :))
CREDITOS A:
AUTORA: VIRGINIA NELSON
PERSONAJES ADAPTADOS Y REALES:
_____: ABIGAIL
TOM: BRAXTON DEAN
BILL: LOUIS
CREDITOS A:
AUTORA: VIRGINIA NELSON
PERSONAJES ADAPTADOS Y REALES:
_____: ABIGAIL
TOM: BRAXTON DEAN
BILL: LOUIS
sábado, 9 de enero de 2016
.- runaway (huir) .- # 19 y # 20
ULTIMOS CAPITULOS
CAPITULO
# 19.-*
7 de Febrero del 2012.
______:
¡Feliz cumpleaños!
He estado trabajando en una fábrica y lo
odio. Estoy atrapado entre cambios de turnos, la primera semana estoy en el
primer turno, la siguiente en el segundo y la tercera en el tercero. La única
cosa positiva de todo esto es que la tercera semana, puedo dormir y me pagan
por ello. Mi jefe es un imbécil, mi apartamento tiene cucarachas y extraño
mucho el hogar, tanto que parece como un dolor de muelas en el corazón.
¿Cómo demonios estas?
Este año te tengo una cerveza. ¡Sí! No la
vas a tomar, de modo que me la tomare por ti. ¿Quién hubiera pensado que
nuestras vidas darían un giro de esta forma? Si me hubieran preguntado en la
escuela, quien sería parte de mi vida para siempre y como sería mi vida… nunca
hubiera adivinado que sería así. Estoy pensando en que tu vida probablemente ha
resultado más parecida a lo que deseabas. Siempre fuiste lista, con los pies en
la tierra.
Quizás estoy pagando por haberme ido.
Quizá mi vida estaba destinada a ser así de vacía.
De todos modos, estoy pensando en ti.
Espero que tu cumpleaños sea increíble.
Te amo
T.
—¿Té? ¿Me hiciste
té? Creo que voy a gritar —Carnie aceptó la colorida taza y la tomó entre sus
manos y sopló haciendo que se elevara el vapor de la parte superior—. Gracias
por aguantar a mi enfermo trasero.
—Para eso son las amigas. —Dejándose caer a
los pies del sofá, _____ la observaba—. Tu cabello se ve como la mierda, tu
nariz está más roja que la de Rodolfo, pero por lo demás, te ves mucho mejor
hoy.
Carnie
resopló, dejando la taza sobre la mesa de café. —Sí, gracias por eso. Golpéame
mientras estoy en el piso. Recordaré eso.
Acomodándose
en el sofá, puso una extraña cara.
—¡Oye!
—dijo sacando una carta de entre los almohadones—. ¿Esta es una de las cartas
que te escribió Tom?
—¡Dame
eso! —_____ intentó quitársela, pero enferma o no, Carnie la puso lejos de su
alcance.
—¡Oh!
No, me he estado muriendo por leer esto. De todos modos, ¿Qué hiciste con esa
gran cantidad de basura o amor?
—Las
leí.
—¿Entonces
qué? Nunca hablas sobre ello. Me ha estado volviendo loca. Me he estado
muriendo por saber qué sucedió con todas ellas.
—Nada,
no sucedió nada. Se terminó, bueno, ya estaba casi terminado antes de comenzar.
—Eh
Eh. —Carnie estaba examinando la carta, que abrió mientras _____ le daba
manotazos para recuperarla—. Oh dulces y calientes ex novios, nunca había leído
algo así. ¿Quiere poner su lengua dónde?
—Dame
la carta Carnie.
—¿No
usabas ropa interior? ¡Eres atrevida! ¡Oh! Esta es la cosa más bonita…
—¿Me
darás la maldita carta, Carnie? —______ casi gritó al final, y su mejor amiga
finalmente la miró.
—Te
ama. ¿Has hablado con él desde que leíste esto?
Tirándose
de golpe hacia atrás en el sofá y cerrando los ojos, _____ asintió.
—¿Y
qué sucedió?
—Tuvimos
realmente un increíble sexo en el lago Watkin.
—Le
voy a contar a Manda de ti.
—¿Puedes
centrarte en esto?
Carnie
se revolvió en su bata de baño e intentó lucir seria. Después de un momento se
dio por vencida. —¿Dónde están el resto de las cartas?
—No
vas a leerlas
—¿Quieres
apostar?
Después
de una breve persecución, ______ se encontró encerrada fuera de su propio
dormitorio. Golpeando la puerta gritó—: ¡Abre Carnie!
—Las encontré.
—Estoy
segura que lo hiciste. ¿Puedes abrir la maldita puerta?
—No.
Oh Dios… ¿Te lo propuso en la fiesta de graduación? Eso es bastante romántico.
—No,
de hecho eso apesta bastante. —Se sentía un poco estúpida hablándole a la
puerta de su dormitorio—. Si accedo a que leas las malditas cartas, ¿me
dejarías entrar?
La
respuesta fue el silencio.
Unos
minutos más tarde, Carnie abrió la puerta. Sus ojos, anteriormente rojos, ahora
estaban mojados y se desplomó en los brazos de _____. —Dime que tienes pañuelos.
—Tengo
pañuelos ¿Qué carta?
—Él,
él te escribió todas esas cartas porque una vez le dijiste que las cartas eran
la cosa más romántica… —Su sollozo se vio interrumpido por un hipo.
—Ah,
sí, esa.
—¿Cómo
no estás gritando? —aulló Carnie.
_____
se dirigió a su habitación, tomó los pañuelos y los empujó hacia ella.
—Bueno,
ahí está el asunto. Él se irá de nuevo. Ahora mismo, está atrapado por la idea
de su antiguo amor de secundaria. Pero yo ya no soy esa chica. Cuando era una
niña, pensé que podía cambiar el mundo… ahora, bueno, soy una adulta aburrida
que cuida de su madre. No soy emocionante, y él descubrirá eso, se aburrirá y
seguirá con su vida. Entonces, no importa lo románticas que sean esas cartas,
no importa que tan bueno sea el sexo, de esos que te hacen volar la cabeza…
Carnie
levantó su mano. —¿Escribe cartas como estás, se ve como lo hace, y el sexo
hace volar tu cabeza?
—Si,
a pesar de todo eso, se irá. Si me dejo atrapar por esto…
—¿Qué?
—interrumpió Carnie nuevamente—. ¿Podrías tener recuerdos que te durarían para
el resto de tu vida? Deberías mirar hacia atrás en tu vida y pensar, guau, ¿esa
maldita patada en el culo? Entonces, si estoy entendiendo tu lógica
correctamente, tú no estás teniendo el sexo más alucinante de todos, con el hombre
al que amas y que también te ama porque… puede que se termine en algún momento.
Dicho así…
Carnie
la golpeó en la cabeza.
—¡Oh!
¿Porque fue eso?
—Mi
madre los llama golpes de conocimiento. Necesitabas uno. ______, eres una
idiota.
Ahora _____ quería llorar. —Mierda, lo
dejé. Lo abandoné en el lago. No ha llamado desde ese entonces. ¿Qué mierda
debo hacer?
Carnie
se quedó en silencio un momento, tocando una de las cartas.
Luego
una sonrisa asomó en sus labios.
—Pienso
que debes escribirle una carta.
CAPITULO
# 20.-*
Rodillas huesudas:
He estado escribiéndote desde hace una semana. También he
estado dejando pequeñas cosas en el compartimiento de tu camioneta.
Desde que los carteros entrometidos y las abuelas ya no se
interponen en tu camino, hay una ligera posibilidad de que en realidad estés
recibiendo tu correo.
No sé si las estás leyendo, sin embargo. Supongo que eso es
justo. Pasaste una década sin saber si oí o no de ti. En comparación una semana
es una gota en el mar.
Así que, ya te he puesto al corriente sobre los últimos
años. Has oído de mis miedos y cómo han ido pasando las cosas.
Supongo que he estado evitando escribir sobre las cosas
duras.
Algo que no he dicho es, que lo siento, Tom.
Lamento haber creído que te alejaras de mí sin decir ni una
palabra.
Me gustaría culpar al pueblo, a tu papá, mi edad…
Pero en realidad, eso sería mentira y, como has dicho, no
nos mentimos el uno al otro. Esa es una buena base para construir un futuro,
así que me quedaré donde empezamos y no te mentiré ahora.
Era más fácil creer que no me querías que atreverme a
creerte.
Si creía en ti, significaba que debía hacer algo. Acecharte.
Perseguirte cuando vinieras al pueblo. Encontrarte. Atreverme a hacer algo.
Y era muy cobarde para hacer algo de eso.
Además, para ser honesta, en realidad nunca sentí como si te
mereciera.
Mierda, esta va a ser una carta larga.
Déjame empezar desde el principio. ¿Recuerdas ese verano?
¿En el que tú finalmente me besaste por primera vez en el estanque? Bueno, me
gustabas antes de eso. Solía vestir a mis Barbies y casarlas llamándolas Tom y
_____. Eras tan guapo. Y luego empezamos la secundaria y SOR-PRE-SA… te
convertiste en futbolista, el chico de oro… lo tenías todo de tu parte.
¿Yo? Estaba claro. Era la hija del curandero del pueblo. Era
ordinaria, a veces menos que ordinaria.
Cuando me besaste… me sentí especial. Nunca me sentí
realmente como si lo mereciera. Eso no fue culpa tuya, fue mía.
Cuando miré hacia el altar el día de nuestra boda y tú no
estabas ahí, mi primer pensamiento, tan feo como suena, no fue “¿Dónde está?”
fue “Oh, era obvio”
Estaba tan asustada de que te hubiese pasado algo… pero, de
nuevo, cuando descubrí que te fuiste…
Tom, tuvo sentido para mí. Tenías un futuro. Yo tenía… esto.
Recibir todas tus cartas, darme cuenta de que me llevabas
contigo a donde sea que fueras, bueno, era intimidante como el infierno. Por un
lado, se sintió como si estuvieras enamorado de mí y yo nunca me había atrevido
a estarlo. Por el otro, ¿y si te decepcionaba? ¿Qué si no era todo lo que
recordabas? ¿Y si me dejabas después de todo eso?
¿Cómo podría vivir con eso?
Para ser honesta, Tom, me asusté. Jodidamente, me asusté y
me fui, dejándote ahí dormido. Y me arrepiento.
Si pudiera retroceder en el tiempo, no cambiaría el día de
nuestra boda. Sé que probablemente suene bastante raro viniendo de mí. No lo
cambiaria porque tenías razón. Éramos muy jóvenes y no era nuestro momento.
Pero si pudiera retroceder en el tiempo, no habría dejado la
seguridad de tus brazos en el estanque la semana pasada. Me habría quedado,
acurrucada contra ti hasta que despertaras. Te habría besado para despertarte y
tratado de convencerte para que me hicieras el amor otra vez.
No puedo retroceder el tiempo.
Te amo.
Con amor, ______.
Querido Tom:
Así que, me metí en tu sala de descanso. Me siento bastante
traviesa metiéndome de nuevo aquí. Sabes que dejaste la puerta de atrás
abierta, ¿verdad? Menos mal que no estoy aquí para robarte. Podría quitarte
todo tipo de arandelas y martillos y… ¿qué demonios es esto?
De cualquier forma, mientras estoy aquí siendo traviesa,
pensé que podría dejarte una nota sexy.
Algunas de las cartas que me dejaste fueron muy detalladas.
Me puse húmeda sólo leyéndolas. No puedo creer que recordaras eso de ir “sin
bragas”.
Ahora que somos mayores. ¿Sebes que pusieron una tienda de
juguetes en la carretera…?
Sólo digo.
¿Quién necesita juguetes cuando tienes un pene como el tuyo?
Ya sabes cuánto me gusta leer esas novelas de romance. ¿Las que mi madre
siempre llamaba libros sucios? Era uno de estos que tenía una escena con
chocolate en polvo… tu lames y luego pasas el chocolate donde lamiste… y luego
lo lames de nuevo para quitarlo.
Me gustaría empezar por ponerte desnudo sobre una manta bajo
las estrellas. Estoy segura de que podría lamer el rastro hacia el tesoro por
tus piernas, terminando con una cubierta de chocolate en tu…
Mmm…
Creo que puedes imaginarte lo que estoy pensando.
¿Esa idea que tú tuviste sobre el camión?
No he sido capaz de dejar de pensar en ella.
Tengo que irme.
Te amo.
_____.
Querido Tom:
Calculo que recién sales de trabajar. Están anunciando
lluvias esta noche. Tormentas antes de la mañana. Pero esta noche hace tanto
calor que siento como si mi ropa estuviera pegada a mi cuerpo.
Voy a ir a nadar al estanque de Watkin. Lo sé. Necesitamos
hablar.
Te he dicho que lo siento y probablemente hay un centenar de
otras conversaciones que deberíamos tener, pero esta noche…
Esta noche mi piel está caliente; mi mente está llena de
cosas sucias que quiero hacerte.
Nos vemos allí, ¿a las nueve?
Si no vienes, lo entiendo. No te he dado muchas razones para
creer en mí.
Pero bueno…
Te amo.
______.
HOLA!! BUENO EN LA PROXIMA ACTUALIZACION TERMINA LA NOVE ASI Q COMENTEN PARA QUE LA ACTUALIZACION SEA RAPIDA ... 3 O MAS Y AGREGO ADIOS :))
viernes, 8 de enero de 2016
.- runaway (huir).- # 17 y # 18
ULTIMOS CAPITULOS!!
CAPITULO
# 17.-*
9 de Julio de 2013
______,
Creo que tú y yo deberíamos empezar de nuevo.
Hola, soy Tom Kaulitz. Soy un muchacho de un pequeño pueblo
que se enamoró de su mejor amiga cuando era niño.
Bueno, tal vez empezar de nuevo no funcionaría. No puedo
borrar el pasado. No me gustaría. Muchos de esos recuerdos fueron algunos de
los mejores de mi vida hasta ahora.
Pero quiero nuevos comienzos contigo. Quiero llegar a
conocerte ahora. Quiero ver los cambios que el tiempo hizo en ti. Quiero saber
lo que piensas.
Nunca supe qué diablos dirías a continuación. Eso siempre me
dejó alucinado. Por eso acepté “Amazed” como nuestra canción. Sabía que te
gustaba porque era popular, pero ¿a mí? Me gustaba porque realmente me
sorprendías. No deberías haber sido capaz de hacerlo. Pasamos tanto tiempo
juntos, debería haberte conocido tan bien como la palma de mi mano.
Pero nunca dejaste de sorprenderme.
Estoy pensando en volver a casa. ¿Qué dices? A ver si rompes
con la rutina, de hecho me respondes y me dices que te parece.
Con amor, T.
—Este
tamaño de clavos para techo es incorrecto, Tom Kaulitz. Tu chica, trató de
engañarme y me cobró por los otros. Si tu padre estuviera aquí hoy, esto no
habría sucedido. Le dije claramente…
—Mira,
Billy, voy a tratar de resolverte el problema.
Billy
McDowell era un alcohólico y probablemente ordenó los malditos clavos
equivocados pero decírselo no iba a hacer menos monótono este lunes.
Tom
todavía estaba preocupado sobre el misterio de las cartas. _____ no era una
mentirosa. Si dijo que no había recibido las malditas cosas, probablemente no
lo había hecho.
Por
una parte, era una buena cosa. A lo largo de los años, había habido algunos
momentos muy bajos de su vida y le escribió cada día, incluso cuando se sentía
como un imbécil. Pero algunas de las cartas eran sobre él resolviendo las
mismas cosas que lo condujeron de nuevo a su lado.
Por
lo que debió encontrar las palabras de nuevo para decirle por qué le importaba.
Todo
el mundo sabía que la oficina de correos en esta ciudad era muy poco fiable,
aunque mientras fueran entregadas… Pero, ¿cómo que Ernie no había entregado una
sola carta en diez años?
Parecía
más que una coincidencia.
La
campanilla sonó en la puerta de la parte delantera de la tienda y echando un
vistazo hacia el fondo del pasillo, primero vio su reflejo en el suelo de
madera pulido.
Levantó
su mirada, observó fijamente su rostro, y supo que si ella no había leído una
sola carta la última vez que hablaron, había leído por lo menos solo algunas
ahora.
Lo
cual significaba que necesitaría privacidad cuando hablaba con ella. Parecía
emocionalmente impresionada, con ojeras por falta de sueño, y corrió a su lado.
—Vamos
—le dijo sin preámbulos—. A mi camioneta.
Sosteniendo
las llaves, la agarró del brazo y la arrastró detrás de él antes de que pudiera
responder.
Ella
no dijo nada mientras abría la puerta y básicamente la metió dentro abrochando
el cinturón en su lugar. Siguió sin decir ni una palabra cuando entró después
de ella, abrochando el suyo en el seguro y ponía en marcha el motor. Se detuvo
un momento, no muy seguro inseguro de a dónde ir.
Y
luego la respuesta parecía simple.
Conduciendo
hacia la granja Watkin, giró en la entrada del pozo de petróleo que conducía de
regreso al estanque aislado donde comenzó todo, el lugar donde le confesó por
primera vez que sentía más que amistad hacia su mejor amiga.
Estacionó
la camioneta. Ella todavía no había hablado.
Se
dirigió hacia su lado de la camioneta, ayudándola a bajar, y ella se alejó para
contemplar el agua.
—He
leído las cartas. Al parecer mi madre quería destruirlas. Mi abuela, porque me
amaba y creo que, incluso cuando estaba enferma me entendió, hizo que Gracie
las guardara. Porque Gracie es Gracie, ella le tomó la palabra y las guardó,
todas, hasta que fui a recogerlas el sábado por la tarde.
Se
quedó en silencio un momento y los sonidos de las ranas comenzaron antes de que
volviera a hablar, el silencio se prolongó mucho tiempo.
—Me
quedé despierta la mayor parte del fin de semana leyéndolas. Miles de ellas.
¿De verdad me escribiste casi todos los días desde que me dejaste plantada en
el altar?
—Lo
hice. —Su voz salió ronca.
—¿Por
qué volviste a casa?
—Te
lo dije en las cartas. —Quería acercarse a ella, tocarla. Girarla y hacer que
le mirara para así poder leer su expresión
—Quiero
oírlo, Tom.
—Fuiste
mi primera mejor amiga. Nada ni nadie ha sido capaz de llenar el vacío que al
marcharme dejaste dentro de mí. Tal vez sea egoísta, pero te quiero de regreso.
No sabía cómo ser lo que necesitabas, no en aquel entonces. Ahora estoy listo.
Quiero ser tu compañero, como hablamos. Quiero aprender a ser lo que necesitas,
ser el que te consuele. Quiero ser quien te abrace mientras sueñas. Quiero
amarte, _____. Sé que ha pasado mucho tiempo. Entiendo que los dos hemos
cambiado y crecido. Quiero llegar a conocerte.
—Siento
como si todavía te conociera. Lo hice antes de leer tus cartas. Lo hago incluso
más ahora.
Sus
palabras encendieron una luz en su interior. Se sentía como esperanza. —Tú me
conoces, siempre me has conocido, y las cartas eran para asegurarme que
supieras en quién me estaba convirtiendo. Quiero saber acerca de los años de
silencio, los diez largos años que me perdí contigo.
—Eso
no va a suceder repentinamente, Tom. —Ella todavía no se había girado a
mirarlo.
—Lo
entiendo.
—Pero
pensaba que tal vez podría comenzar con confiar en ti un poco.
Ella
se giró y con un movimiento, estuvo en sus brazos. Había soñado con este
momento miles de veces. Como siempre, hacía con todo, ella se entregó en el
beso. Él se lo devolvió con tanta efusión como lo recibió.
Sus
bocas se encontraron y se disfrutó con la pasión reprimida de años. Su pene no
se endureció lentamente, se levantó tan rápido y duro que pensó que iba a
rasgar un agujero en sus vaqueros. Quería su carne bajo sus manos, su piel
junto a la suya, su cuerpo montándolo.
Pero
este no era el pasado y no estaba cometiendo los mismos errores otra vez.
Apartándose
de la tentación de su boca, preguntó—: ¿Estás segura, _____?
—Tom,
no he estado segura de nada desde que condujiste tu maldita camioneta de nuevo
a la ciudad. Pero sé que te deseo. También sé que quiero confiar en ti.
¿Podemos empezar con eso?
Lo
que significaba que aún tenía algo que demostrar.
Sus
dedos se deslizaron por su cuello, besando su camino desde la clavícula al
cuello, hasta llegar al delicado lóbulo de su oreja. —Eso significa que debemos
tomárnoslo con calma, mi amor, no poner quinta marcha y convertirnos en un
fogonazo en la noche.
—A
la mierda con el cuidado, a la mierda con la calma y a la mierda con esperar,
Tom Kaulitz, ¿Me deseas?
Tomó
su polla en su mano, frotando su longitud desde la base hasta la punta, a
través de sus vaqueros.
El
placer por la presión que ejercía, se extendió desde la raíz del cabello hasta
la punta de sus pies.
—No
voy a mentirte, ______, ya te lo dije. Te deseo.
—Entonces
muéstrame todas esas cosas que dijiste que querías hacerme, en esas cartas.
Sus
manos recorrieron su cuerpo, mientras le iba quitando las prendas que no iba a
necesitar en un rato.
Recostándola
sobre la suave hierba, la vio desnuda por primera vez en años, no por primera
vez, la encontró más hermosa y deseable que cualquier otra chica en la
historia.
Sus
manos intentaban quitarle su ropa, pero él logró esquivarla fácilmente, en
cambio, las apartó para poder ahondar en esa húmeda flor que rogaba por sus
besos. Le daría lo que ella quería, pero lo haría como había soñado hacerlo.
Sin prisas, no esta vez.
Cuando
su lengua chasqueó contra su clítoris, sus caderas se sacudieron, arrancándole
un suave gemido que atravesó el estanque. Sonrió, y deslizó sus dedos dentro de
ella. —Estás tan caliente y húmeda para mí, mi ______.
Ella
susurró su nombre, mientras él tomaba su dura protuberancia entre sus dientes y
chupaba, moviendo más rápido su lengua, igualando el ritmo con sus dedos dentro
de su estrecho pasaje. Soltó su botón, levantó su mirada hacia su cuerpo, sus
caderas se movían al ritmo que él había creado. —Córrete para mí, ______.
—Frotando nuevamente el rostro contra sus resbaladizos labios. Acarició su
clítoris, antes de tomarlo, chuparlo y lamerlo nuevamente.
Subió
sus rodillas alrededor de su rostro, y gritó alto, arqueando su espalda. Su
sabor, rico y caliente, y un poco picante, atravesó su lengua, y eso sólo lo
dejó con hambre de más.
Deslizó
sus manos desde sus rodillas hasta su cadera, poniéndose sobre ella para poder
mirarla a los ojos. Su pecho agitado, luchando por respirar, sus dedos, aun
enterrados en ella, los movió para poder sentir como se apretaba entorno a
ellos en respuesta.
—Son
dos, te debo aun unos cuantos más.
—Es
una deuda que, si es en serio que quieres pagarla, podrías tardar bastante.
—Supongo
que tienes razón. —Él se llevó uno de sus pezones a su boca, mientras apretaba
el otro entre sus dedos índice y pulgar. Ella se movió en respuesta.
—Tenemos
toda la noche, quiero ver tu cuerpo.
Era
una petición que estaba feliz de cumplir. Una vez que estuvo desnudo y se
deslizó el condón, la atrajo contra sí. Sólo la sensación de sus senos,
presionados contra su pecho, y sus brazos estrechamente a su alrededor, hizo
que su corazón saltara.
Tanto
tiempo.
Había
querido abrazarla desde hacía tanto tiempo.
Hundió
su rostro en su cuello, besando la suavidad de su piel, Inhalando su esencia.
Sus
hábiles y delgados dedos, arrastrándose a través de su carne, reaprendiendo la
topografía de su cuerpo.
Cuando
ella tomó su polla, esta se sacudió en su mano, incapaz de resistirse a la
sensación de su tacto.
Adorándola,
comenzó por su cuello, abriéndose camino a través de su clavícula, hasta sus
pechos.
!Hombre¡
Extrañaba sus tetas.
Una
vez que ella se retorcía debajo de él, la tocó de nuevo, buscando su humedad,
disfrutando de cómo se arqueaba.
Con
urgencia, la acercó. Estaba feliz de hacerlo, moviéndose entre sus piernas
antes de que estas se cerraran alrededor de sus caderas, y luego se hundió en
su calor.
Capturó
su boca, y se tragó su gemido, sus lenguas se enredaron mientras comenzaron a
moverse.
Planeaba
ir despacio.
Planeaba
tomarse su tiempo.
Sus
uñas se clavaron en su espalda, sus caderas se sacudían contra él, haciendo que
se moviera más rápido. Girando sus caderas, sintió que todo su cuerpo se
tensaba, los músculos de su vagina apretada y húmeda se cerraban alrededor de
él, mientras otro orgasmo sacudía su cuerpo.
Luchando
contra su propio clímax, interrumpió el beso y apretó su mandíbula.
Y
entonces ella se movía de nuevo, todos sus mojados músculos apretados alrededor
de él, haciendo volar cualquier pensamiento racional de su mente.
Sus
dedos se deslizaron entre ellos, provocando el nudo de nervios, y sintiendo las
réplicas ondular a través de sus músculos.
Él
se corrió. Su propio orgasmo parecía comenzar en los dedos de sus pies
produciendo espasmos en cada musculo de su cuerpo, empujando dentro de ella,
mientras las suaves manos de ellas acariciaban suavemente su espalda, su
trasero, salpicando besos en su hombro.
Sus
brazos temblaban cuando se desplomó a su lado, abrazándola junto a su cuerpo,
con la última fuerza que le quedaba.
Sosteniéndola,
intento recordar como respirar.
—Entonces
—susurró ella.
—Sí.
—Eso
estuvo bien.
Giró
la cabeza para encontrarse con esos risueños ojos color chocolate.
—¿Bien?
Ella
rió, por un momento tenía el aspecto de la chica despreocupada que recordaba.
—¿Piensas
que estuvo bien?
—¿Muy
bien?
—¿No
estás segura? —Él atrapó sus labios, sorprendido de que aun después de haber
tenido un sexo que le voló la cabeza, su sabor era suficiente para dejarlo un
poco mareado.
—Estoy
segura, estuvo muy bien.
—Bueno,
si la primera ronda estuvo bien, espera a ver cómo será la segunda.
—¿Segunda
ronda?
—Sí,
Bigfoot. Te he extrañado. Y no estoy cansado aun y no voy a ninguna parte.
Puede que haya sido un cobarde antes, pero estoy aquí ahora y tenemos tiempo
para compensar. —Su cuerpo se despertó, y su polla se endureció.
—¿De
nuevo?
—¡Oh
sí! de nuevo
—!Ay
Dios¡ —Sus mejillas se sonrojaron y sonrió, una suave curva en sus labios llena
de seducción—. Bueno, esta vez voy a estar arriba.
—¿Tú
crees?
—Pensé
que podíamos cambiar un poco. No quiero que te aburras.
—Te
haré saber si me siento aburrido. —Sus dedos comenzaron a vagar a través de su
piel.
—Si
no estás aburrido… ¿Cuántos condones trajiste exactamente? —su voz estaba sin
aliento mientras comenzaba a moverse sobre él.
Su
risa retumbo desde su pecho, sintiéndose más liviano de lo que lo hizo en años,
mientras miraba sus ojos.
CAPITULO
# 18.-*
7 de Febrero de 2014
______,
Bill vino a verme. Nos sentamos toda la
noche hasta que el sol salió, y en verdad hablé con él… como solía hablar
contigo.
Le dije que te extraño, Bigfoot. Incluso
si eres una idiota testaruda que todavía no me ha escrito de vuelta. Aunque
nunca puedas perdonarme.
Te extraño demasiado para permanecer
lejos más tiempo.
Para ponerlo en las palabras del icónico
Ozzy (sabía que te encantaría. Sabes, el concierto estuvo buenísimo. Incluso si
se burló de tu precioso Alanis), Mamá, voy a casa5.
5 Canción de
Ozzy Osbourne: de título original:
Mama, I'm coming home.
Así que, sí, de cualquier manera voy.
Prepárate.
Quiero ver si todavía sientes algo por
mí. Y si todavía me siento de la forma en que solía hacerlo por ti. Quizá,
finalmente pueda sacarte de mi interior.
Tal vez podamos finalmente tener nuestro
"fueron felices para siempre".
De una forma u otra, nuestro momento es
ahora.
Estoy esperando que estés lista para mí.
Oh, por cierto… no tienes que usar ropa
interior. No se lo diré a nadie.
;)
Con amor, como siempre.
T.
Tom despertó solo. Un gallo de la granja al
otro lado del lago cantó, un grito posesivo que hizo eco sobre el agua y dentro
del brillantemente colorido cielo colgando sobre él.
Rodando,
la buscó. Sus ropas habían desaparecido. Ella lo dejó. Después de todo, el
hecho de que ella le hiciera el amor toda la noche y desapareciera antes de que
el sol tiñera el cielo no debería doler.
Pero
lo hizo. Metiendo una mano por su cabello, se dio cuenta, finalmente, que era
un completo idiota.
Todo
el mundo podría bromear de él siendo el Novio Fugitivo del Condado de
Ashtabula, pero en realidad, había estado persiguiendo el fantasma de _____
durante más años de los que se atrevía a pensar. La amaba, esperó por ella,
desnudó su corazón ante ella.
Y
esta mañana, ella se fue.
No
había una nota en el compartimento de su camioneta. Nada que mostrara que ella
había pasado la noche en sus brazos, gritando, clavándole las uñas en su
espalda, respondiendo a su necesidad por ella de manera que esta ardía tan
ansiosa al final.
Nada.
Como
siempre, estaba solo.
—Basta
ya de esta mierda.
Golpeando
la puerta de su camioneta, escupió grava con las llantas de la camioneta
mientras volvía al pueblo.
Si
ella se fue a este extremo, que así fuera.
Se
acabó el caminar a su alrededor con la cola entre las patas como algún pobre,
patético perro en celo, persiguiendo una perra que no lo quería.
Era
hora de que ella viera cómo se sentía girar en el viento. Sabía lo que sentía
por ella. Sabía dónde estaba. Si lo quería, sabía dónde encontrarlo.
Y
si él lloraba un poco, bueno, al diablo. Ella leyó las cartas. Él le desnudó su
corazón. Ella, de entre todas las personas debería entender que a veces los
hombres también lloran.
Jodidamente
sí lo hacen.
Acurrucada
en el cuerpo de Tom, ella sentía nada más que la serenidad reflejada por la
naturaleza a su alrededor. Él pánico se curvó en enfermizos nudos en su
estómago. Esto no funcionaría. Él se iría otra vez. Ella no le había mentido.
Leyó todas las cartas. Todas y cada una. Cada una hablaba de un amor que la
hacía llorar… mucho. Pero eso no había sido suficiente. Al final del día, no
había sido suficiente para mantenerlo y él se había ido.
Así que se lo llevó en su cuerpo ya que,
realmente, nunca lo sacó de su corazón. Ella podría haberse engañado durante un
tiempo. Podría haberse casi convencido de que lo odiaba, que él la lastimó lo
suficiente para que nunca lo perdonara.
Pero
todo eso estaba cubriendo la terrible verdad. Ella lo amaba más de lo que nunca
amó a nadie o nada, y aceptó que ella no era suficiente para preservarlo.
El
hombre de sus años de adolescencia se había ido, le demostró una noche de amor,
y él no era un idiota, demostrado en miles de cartas. Pero ella no era
suficiente para él, la prueba está en que él la dejó una vez. En este momento,
esta instantánea en el tiempo, él era suyo. Su olor la rodeaba tanto como su
calor lo hacía.
Sabiendo
que se iba a ir y quedarse para verlo eran dos cosas muy diferentes. Ella
agarró sus ropas, se las puso y caminó de puntitas lejos, sólo mirando atrás
una vez a su figura todavía durmiendo. Su corazón se retorció en su pecho.
Mejor irse ahora, mientras él estaba dormido, que ser lastimada cuando la
dejara.
Y
si lloraba un poco en el camino de regreso al pueblo, no era gran cosa. Después
de todo, lloraría mucho más si se quedaba alrededor para conseguir atarse más
sólo para que él se fuera otra vez.
HOLA!!! BUENO DIGANME .. ALGUIEN QUIERE GOLPEAR A LA ESTUPIDA ____ POR DEJAR A TOM SOLO? YO SI ;) .. BUENO YA PRONTO ACABARA SOLO FALTAN DOS ACTUALIZACIONES Y TERMINA ... HASTA PRONTO Y YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))
Suscribirse a:
Entradas (Atom)