ULTIMOS CAPITULOS!!
CAPITULO
# 17.-*
9 de Julio de 2013
______,
Creo que tú y yo deberíamos empezar de nuevo.
Hola, soy Tom Kaulitz. Soy un muchacho de un pequeño pueblo
que se enamoró de su mejor amiga cuando era niño.
Bueno, tal vez empezar de nuevo no funcionaría. No puedo
borrar el pasado. No me gustaría. Muchos de esos recuerdos fueron algunos de
los mejores de mi vida hasta ahora.
Pero quiero nuevos comienzos contigo. Quiero llegar a
conocerte ahora. Quiero ver los cambios que el tiempo hizo en ti. Quiero saber
lo que piensas.
Nunca supe qué diablos dirías a continuación. Eso siempre me
dejó alucinado. Por eso acepté “Amazed” como nuestra canción. Sabía que te
gustaba porque era popular, pero ¿a mí? Me gustaba porque realmente me
sorprendías. No deberías haber sido capaz de hacerlo. Pasamos tanto tiempo
juntos, debería haberte conocido tan bien como la palma de mi mano.
Pero nunca dejaste de sorprenderme.
Estoy pensando en volver a casa. ¿Qué dices? A ver si rompes
con la rutina, de hecho me respondes y me dices que te parece.
Con amor, T.
—Este
tamaño de clavos para techo es incorrecto, Tom Kaulitz. Tu chica, trató de
engañarme y me cobró por los otros. Si tu padre estuviera aquí hoy, esto no
habría sucedido. Le dije claramente…
—Mira,
Billy, voy a tratar de resolverte el problema.
Billy
McDowell era un alcohólico y probablemente ordenó los malditos clavos
equivocados pero decírselo no iba a hacer menos monótono este lunes.
Tom
todavía estaba preocupado sobre el misterio de las cartas. _____ no era una
mentirosa. Si dijo que no había recibido las malditas cosas, probablemente no
lo había hecho.
Por
una parte, era una buena cosa. A lo largo de los años, había habido algunos
momentos muy bajos de su vida y le escribió cada día, incluso cuando se sentía
como un imbécil. Pero algunas de las cartas eran sobre él resolviendo las
mismas cosas que lo condujeron de nuevo a su lado.
Por
lo que debió encontrar las palabras de nuevo para decirle por qué le importaba.
Todo
el mundo sabía que la oficina de correos en esta ciudad era muy poco fiable,
aunque mientras fueran entregadas… Pero, ¿cómo que Ernie no había entregado una
sola carta en diez años?
Parecía
más que una coincidencia.
La
campanilla sonó en la puerta de la parte delantera de la tienda y echando un
vistazo hacia el fondo del pasillo, primero vio su reflejo en el suelo de
madera pulido.
Levantó
su mirada, observó fijamente su rostro, y supo que si ella no había leído una
sola carta la última vez que hablaron, había leído por lo menos solo algunas
ahora.
Lo
cual significaba que necesitaría privacidad cuando hablaba con ella. Parecía
emocionalmente impresionada, con ojeras por falta de sueño, y corrió a su lado.
—Vamos
—le dijo sin preámbulos—. A mi camioneta.
Sosteniendo
las llaves, la agarró del brazo y la arrastró detrás de él antes de que pudiera
responder.
Ella
no dijo nada mientras abría la puerta y básicamente la metió dentro abrochando
el cinturón en su lugar. Siguió sin decir ni una palabra cuando entró después
de ella, abrochando el suyo en el seguro y ponía en marcha el motor. Se detuvo
un momento, no muy seguro inseguro de a dónde ir.
Y
luego la respuesta parecía simple.
Conduciendo
hacia la granja Watkin, giró en la entrada del pozo de petróleo que conducía de
regreso al estanque aislado donde comenzó todo, el lugar donde le confesó por
primera vez que sentía más que amistad hacia su mejor amiga.
Estacionó
la camioneta. Ella todavía no había hablado.
Se
dirigió hacia su lado de la camioneta, ayudándola a bajar, y ella se alejó para
contemplar el agua.
—He
leído las cartas. Al parecer mi madre quería destruirlas. Mi abuela, porque me
amaba y creo que, incluso cuando estaba enferma me entendió, hizo que Gracie
las guardara. Porque Gracie es Gracie, ella le tomó la palabra y las guardó,
todas, hasta que fui a recogerlas el sábado por la tarde.
Se
quedó en silencio un momento y los sonidos de las ranas comenzaron antes de que
volviera a hablar, el silencio se prolongó mucho tiempo.
—Me
quedé despierta la mayor parte del fin de semana leyéndolas. Miles de ellas.
¿De verdad me escribiste casi todos los días desde que me dejaste plantada en
el altar?
—Lo
hice. —Su voz salió ronca.
—¿Por
qué volviste a casa?
—Te
lo dije en las cartas. —Quería acercarse a ella, tocarla. Girarla y hacer que
le mirara para así poder leer su expresión
—Quiero
oírlo, Tom.
—Fuiste
mi primera mejor amiga. Nada ni nadie ha sido capaz de llenar el vacío que al
marcharme dejaste dentro de mí. Tal vez sea egoísta, pero te quiero de regreso.
No sabía cómo ser lo que necesitabas, no en aquel entonces. Ahora estoy listo.
Quiero ser tu compañero, como hablamos. Quiero aprender a ser lo que necesitas,
ser el que te consuele. Quiero ser quien te abrace mientras sueñas. Quiero
amarte, _____. Sé que ha pasado mucho tiempo. Entiendo que los dos hemos
cambiado y crecido. Quiero llegar a conocerte.
—Siento
como si todavía te conociera. Lo hice antes de leer tus cartas. Lo hago incluso
más ahora.
Sus
palabras encendieron una luz en su interior. Se sentía como esperanza. —Tú me
conoces, siempre me has conocido, y las cartas eran para asegurarme que
supieras en quién me estaba convirtiendo. Quiero saber acerca de los años de
silencio, los diez largos años que me perdí contigo.
—Eso
no va a suceder repentinamente, Tom. —Ella todavía no se había girado a
mirarlo.
—Lo
entiendo.
—Pero
pensaba que tal vez podría comenzar con confiar en ti un poco.
Ella
se giró y con un movimiento, estuvo en sus brazos. Había soñado con este
momento miles de veces. Como siempre, hacía con todo, ella se entregó en el
beso. Él se lo devolvió con tanta efusión como lo recibió.
Sus
bocas se encontraron y se disfrutó con la pasión reprimida de años. Su pene no
se endureció lentamente, se levantó tan rápido y duro que pensó que iba a
rasgar un agujero en sus vaqueros. Quería su carne bajo sus manos, su piel
junto a la suya, su cuerpo montándolo.
Pero
este no era el pasado y no estaba cometiendo los mismos errores otra vez.
Apartándose
de la tentación de su boca, preguntó—: ¿Estás segura, _____?
—Tom,
no he estado segura de nada desde que condujiste tu maldita camioneta de nuevo
a la ciudad. Pero sé que te deseo. También sé que quiero confiar en ti.
¿Podemos empezar con eso?
Lo
que significaba que aún tenía algo que demostrar.
Sus
dedos se deslizaron por su cuello, besando su camino desde la clavícula al
cuello, hasta llegar al delicado lóbulo de su oreja. —Eso significa que debemos
tomárnoslo con calma, mi amor, no poner quinta marcha y convertirnos en un
fogonazo en la noche.
—A
la mierda con el cuidado, a la mierda con la calma y a la mierda con esperar,
Tom Kaulitz, ¿Me deseas?
Tomó
su polla en su mano, frotando su longitud desde la base hasta la punta, a
través de sus vaqueros.
El
placer por la presión que ejercía, se extendió desde la raíz del cabello hasta
la punta de sus pies.
—No
voy a mentirte, ______, ya te lo dije. Te deseo.
—Entonces
muéstrame todas esas cosas que dijiste que querías hacerme, en esas cartas.
Sus
manos recorrieron su cuerpo, mientras le iba quitando las prendas que no iba a
necesitar en un rato.
Recostándola
sobre la suave hierba, la vio desnuda por primera vez en años, no por primera
vez, la encontró más hermosa y deseable que cualquier otra chica en la
historia.
Sus
manos intentaban quitarle su ropa, pero él logró esquivarla fácilmente, en
cambio, las apartó para poder ahondar en esa húmeda flor que rogaba por sus
besos. Le daría lo que ella quería, pero lo haría como había soñado hacerlo.
Sin prisas, no esta vez.
Cuando
su lengua chasqueó contra su clítoris, sus caderas se sacudieron, arrancándole
un suave gemido que atravesó el estanque. Sonrió, y deslizó sus dedos dentro de
ella. —Estás tan caliente y húmeda para mí, mi ______.
Ella
susurró su nombre, mientras él tomaba su dura protuberancia entre sus dientes y
chupaba, moviendo más rápido su lengua, igualando el ritmo con sus dedos dentro
de su estrecho pasaje. Soltó su botón, levantó su mirada hacia su cuerpo, sus
caderas se movían al ritmo que él había creado. —Córrete para mí, ______.
—Frotando nuevamente el rostro contra sus resbaladizos labios. Acarició su
clítoris, antes de tomarlo, chuparlo y lamerlo nuevamente.
Subió
sus rodillas alrededor de su rostro, y gritó alto, arqueando su espalda. Su
sabor, rico y caliente, y un poco picante, atravesó su lengua, y eso sólo lo
dejó con hambre de más.
Deslizó
sus manos desde sus rodillas hasta su cadera, poniéndose sobre ella para poder
mirarla a los ojos. Su pecho agitado, luchando por respirar, sus dedos, aun
enterrados en ella, los movió para poder sentir como se apretaba entorno a
ellos en respuesta.
—Son
dos, te debo aun unos cuantos más.
—Es
una deuda que, si es en serio que quieres pagarla, podrías tardar bastante.
—Supongo
que tienes razón. —Él se llevó uno de sus pezones a su boca, mientras apretaba
el otro entre sus dedos índice y pulgar. Ella se movió en respuesta.
—Tenemos
toda la noche, quiero ver tu cuerpo.
Era
una petición que estaba feliz de cumplir. Una vez que estuvo desnudo y se
deslizó el condón, la atrajo contra sí. Sólo la sensación de sus senos,
presionados contra su pecho, y sus brazos estrechamente a su alrededor, hizo
que su corazón saltara.
Tanto
tiempo.
Había
querido abrazarla desde hacía tanto tiempo.
Hundió
su rostro en su cuello, besando la suavidad de su piel, Inhalando su esencia.
Sus
hábiles y delgados dedos, arrastrándose a través de su carne, reaprendiendo la
topografía de su cuerpo.
Cuando
ella tomó su polla, esta se sacudió en su mano, incapaz de resistirse a la
sensación de su tacto.
Adorándola,
comenzó por su cuello, abriéndose camino a través de su clavícula, hasta sus
pechos.
!Hombre¡
Extrañaba sus tetas.
Una
vez que ella se retorcía debajo de él, la tocó de nuevo, buscando su humedad,
disfrutando de cómo se arqueaba.
Con
urgencia, la acercó. Estaba feliz de hacerlo, moviéndose entre sus piernas
antes de que estas se cerraran alrededor de sus caderas, y luego se hundió en
su calor.
Capturó
su boca, y se tragó su gemido, sus lenguas se enredaron mientras comenzaron a
moverse.
Planeaba
ir despacio.
Planeaba
tomarse su tiempo.
Sus
uñas se clavaron en su espalda, sus caderas se sacudían contra él, haciendo que
se moviera más rápido. Girando sus caderas, sintió que todo su cuerpo se
tensaba, los músculos de su vagina apretada y húmeda se cerraban alrededor de
él, mientras otro orgasmo sacudía su cuerpo.
Luchando
contra su propio clímax, interrumpió el beso y apretó su mandíbula.
Y
entonces ella se movía de nuevo, todos sus mojados músculos apretados alrededor
de él, haciendo volar cualquier pensamiento racional de su mente.
Sus
dedos se deslizaron entre ellos, provocando el nudo de nervios, y sintiendo las
réplicas ondular a través de sus músculos.
Él
se corrió. Su propio orgasmo parecía comenzar en los dedos de sus pies
produciendo espasmos en cada musculo de su cuerpo, empujando dentro de ella,
mientras las suaves manos de ellas acariciaban suavemente su espalda, su
trasero, salpicando besos en su hombro.
Sus
brazos temblaban cuando se desplomó a su lado, abrazándola junto a su cuerpo,
con la última fuerza que le quedaba.
Sosteniéndola,
intento recordar como respirar.
—Entonces
—susurró ella.
—Sí.
—Eso
estuvo bien.
Giró
la cabeza para encontrarse con esos risueños ojos color chocolate.
—¿Bien?
Ella
rió, por un momento tenía el aspecto de la chica despreocupada que recordaba.
—¿Piensas
que estuvo bien?
—¿Muy
bien?
—¿No
estás segura? —Él atrapó sus labios, sorprendido de que aun después de haber
tenido un sexo que le voló la cabeza, su sabor era suficiente para dejarlo un
poco mareado.
—Estoy
segura, estuvo muy bien.
—Bueno,
si la primera ronda estuvo bien, espera a ver cómo será la segunda.
—¿Segunda
ronda?
—Sí,
Bigfoot. Te he extrañado. Y no estoy cansado aun y no voy a ninguna parte.
Puede que haya sido un cobarde antes, pero estoy aquí ahora y tenemos tiempo
para compensar. —Su cuerpo se despertó, y su polla se endureció.
—¿De
nuevo?
—¡Oh
sí! de nuevo
—!Ay
Dios¡ —Sus mejillas se sonrojaron y sonrió, una suave curva en sus labios llena
de seducción—. Bueno, esta vez voy a estar arriba.
—¿Tú
crees?
—Pensé
que podíamos cambiar un poco. No quiero que te aburras.
—Te
haré saber si me siento aburrido. —Sus dedos comenzaron a vagar a través de su
piel.
—Si
no estás aburrido… ¿Cuántos condones trajiste exactamente? —su voz estaba sin
aliento mientras comenzaba a moverse sobre él.
Su
risa retumbo desde su pecho, sintiéndose más liviano de lo que lo hizo en años,
mientras miraba sus ojos.
CAPITULO
# 18.-*
7 de Febrero de 2014
______,
Bill vino a verme. Nos sentamos toda la
noche hasta que el sol salió, y en verdad hablé con él… como solía hablar
contigo.
Le dije que te extraño, Bigfoot. Incluso
si eres una idiota testaruda que todavía no me ha escrito de vuelta. Aunque
nunca puedas perdonarme.
Te extraño demasiado para permanecer
lejos más tiempo.
Para ponerlo en las palabras del icónico
Ozzy (sabía que te encantaría. Sabes, el concierto estuvo buenísimo. Incluso si
se burló de tu precioso Alanis), Mamá, voy a casa5.
5 Canción de
Ozzy Osbourne: de título original:
Mama, I'm coming home.
Así que, sí, de cualquier manera voy.
Prepárate.
Quiero ver si todavía sientes algo por
mí. Y si todavía me siento de la forma en que solía hacerlo por ti. Quizá,
finalmente pueda sacarte de mi interior.
Tal vez podamos finalmente tener nuestro
"fueron felices para siempre".
De una forma u otra, nuestro momento es
ahora.
Estoy esperando que estés lista para mí.
Oh, por cierto… no tienes que usar ropa
interior. No se lo diré a nadie.
;)
Con amor, como siempre.
T.
Tom despertó solo. Un gallo de la granja al
otro lado del lago cantó, un grito posesivo que hizo eco sobre el agua y dentro
del brillantemente colorido cielo colgando sobre él.
Rodando,
la buscó. Sus ropas habían desaparecido. Ella lo dejó. Después de todo, el
hecho de que ella le hiciera el amor toda la noche y desapareciera antes de que
el sol tiñera el cielo no debería doler.
Pero
lo hizo. Metiendo una mano por su cabello, se dio cuenta, finalmente, que era
un completo idiota.
Todo
el mundo podría bromear de él siendo el Novio Fugitivo del Condado de
Ashtabula, pero en realidad, había estado persiguiendo el fantasma de _____
durante más años de los que se atrevía a pensar. La amaba, esperó por ella,
desnudó su corazón ante ella.
Y
esta mañana, ella se fue.
No
había una nota en el compartimento de su camioneta. Nada que mostrara que ella
había pasado la noche en sus brazos, gritando, clavándole las uñas en su
espalda, respondiendo a su necesidad por ella de manera que esta ardía tan
ansiosa al final.
Nada.
Como
siempre, estaba solo.
—Basta
ya de esta mierda.
Golpeando
la puerta de su camioneta, escupió grava con las llantas de la camioneta
mientras volvía al pueblo.
Si
ella se fue a este extremo, que así fuera.
Se
acabó el caminar a su alrededor con la cola entre las patas como algún pobre,
patético perro en celo, persiguiendo una perra que no lo quería.
Era
hora de que ella viera cómo se sentía girar en el viento. Sabía lo que sentía
por ella. Sabía dónde estaba. Si lo quería, sabía dónde encontrarlo.
Y
si él lloraba un poco, bueno, al diablo. Ella leyó las cartas. Él le desnudó su
corazón. Ella, de entre todas las personas debería entender que a veces los
hombres también lloran.
Jodidamente
sí lo hacen.
Acurrucada
en el cuerpo de Tom, ella sentía nada más que la serenidad reflejada por la
naturaleza a su alrededor. Él pánico se curvó en enfermizos nudos en su
estómago. Esto no funcionaría. Él se iría otra vez. Ella no le había mentido.
Leyó todas las cartas. Todas y cada una. Cada una hablaba de un amor que la
hacía llorar… mucho. Pero eso no había sido suficiente. Al final del día, no
había sido suficiente para mantenerlo y él se había ido.
Así que se lo llevó en su cuerpo ya que,
realmente, nunca lo sacó de su corazón. Ella podría haberse engañado durante un
tiempo. Podría haberse casi convencido de que lo odiaba, que él la lastimó lo
suficiente para que nunca lo perdonara.
Pero
todo eso estaba cubriendo la terrible verdad. Ella lo amaba más de lo que nunca
amó a nadie o nada, y aceptó que ella no era suficiente para preservarlo.
El
hombre de sus años de adolescencia se había ido, le demostró una noche de amor,
y él no era un idiota, demostrado en miles de cartas. Pero ella no era
suficiente para él, la prueba está en que él la dejó una vez. En este momento,
esta instantánea en el tiempo, él era suyo. Su olor la rodeaba tanto como su
calor lo hacía.
Sabiendo
que se iba a ir y quedarse para verlo eran dos cosas muy diferentes. Ella
agarró sus ropas, se las puso y caminó de puntitas lejos, sólo mirando atrás
una vez a su figura todavía durmiendo. Su corazón se retorció en su pecho.
Mejor irse ahora, mientras él estaba dormido, que ser lastimada cuando la
dejara.
Y
si lloraba un poco en el camino de regreso al pueblo, no era gran cosa. Después
de todo, lloraría mucho más si se quedaba alrededor para conseguir atarse más
sólo para que él se fuera otra vez.
HOLA!!! BUENO DIGANME .. ALGUIEN QUIERE GOLPEAR A LA ESTUPIDA ____ POR DEJAR A TOM SOLO? YO SI ;) .. BUENO YA PRONTO ACABARA SOLO FALTAN DOS ACTUALIZACIONES Y TERMINA ... HASTA PRONTO Y YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))
Nooo xq lo dejo!! Noooo..
ResponderEliminarSiguelaaa Virgii esta buenisima :)
Omg (tn) se fue :o
ResponderEliminarSube pronto
Sigueeeee
ResponderEliminar