CAPITULO # 1.-*
7 de julio de 2005
______:
Estoy sentado en un restaurante
en el desierto. El sol se asoma sobre la montaña iluminando todo con esos
tintes tan brillantes que casi me duelen los ojos. Nunca has sentido un calor
como este, todo seco, nada como los días que fuimos a nadar en el estanque de
Watkin...
Realmente no sé por qué te
estoy escribiendo. No tengo respuestas y en este momento es probable que las
desees. Sólo sé que no podría hacerlo.
Te echo de menos, sin embargo.
Con amor, T.
Con los nudillos blancos, _____
metió su destartalado Ford Focus en el aparcamiento, y miró a su mejor amiga.
—No puedo hacer esto.
—Cobarde. —Aplicándose una capa
de lápiz labial en sus exuberantes labios rojos en el espejo, Carnie le lanzó
una mirada—. Puedes hacer esto. No es como si estuvieras a punto de enfrentarte
a un pelotón de fusilamiento. Es sólo una hoguera.
Pasándose la mano por su
castaño pelo corto, al estilo pixie, _____ dejó escapar un suspiro de
frustración. —Prefiero enfrentarme a un pelotón de fusilamiento. Si te
abandonan para salir corriendo con tu nuevo novio...
Carnie le lanzó una mirada
asesina, metiendo su cabello rojo detrás de su hombro.
—Nunca haría eso. Sé cómo te
cabreas cada vez que vamos a cualquier lugar en el que Tom podría estar. En
realidad, sin embargo, no pasa nada. Esa mierda pasó hace mil años. Eres adulta
ahora.
_____ no se sentía como una
adulta. Se sentía como una adolescente rechazada incluso pensando en Tom Kaulitz.
No ayudaba que él se hubiera
vuelto más atractivo con la edad. Desgarradoramente guapo, Tom hacía que sus
muslos se apretaran con sólo una mirada. Necesitaba recordar el dolor y la
humillación en lugar de sentirse provocada en ir a la cama con él. Era mejor
recordar el dolor de su pecho, el cegado terror cuando la abandonó y
desaparecido en lugar de recordar su cara como una máscara de pasión desatada y
sus ojos verdes salvajes por la necesidad. De manera que mantendría sus
rodillas juntas.
El terror de ese momento, fue
algo que no había compartido con nadie, ni siquiera con Carnie.
Recordarlo le daba la fuerza
que necesitaba para mover los dedos del volante. —Tienes razón, por supuesto.
Puedo hacer esto. No es gran cosa. Los dos somos más maduros ahora.
Probablemente ni siquiera me dirija la palabra. —Lo último salió con un poco
alentador, incluso para sus propios oídos.
—Sí, en la hoguera de su
cumpleaños, no va a decir ni una palabra a la mujer con la que salió durante
años y abandonó en el altar como una hogaza de pan duro. Realmente, ___,
necesitas enojarte en lugar de sentirte molesta. Eres completamente la parte
dañada aquí.
—Tendría sus razones. Estoy
segura de eso. —¿Por qué defendía al idiota?
—¿Qué razón podría ser lo
suficientemente buena para semejante acto de insolencia? —Carnie levantó una
ceja bien depilada—. Además, estos son nuestros amigos. Necesitas recordar por
qué estamos aquí. Él te dejó. Desapareció. Esta es nuestra ciudad. Vas a ir
hasta allí y mostrarle lo que se está perdiendo. A restregarle en el rostro lo
que no puede tener.
—No lo sé. En realidad no fue
un idiota... no la mayoría de las veces.
—Vamos a ir a buscar a Mike y
al equipo, y a pasar un buen rato. Todos nuestros amigos de secundaria están
aquí y será bueno ponerse al día con ellos.
Asintiendo, con el estómago
todavía con un pequeño nudo, _____ abrió la puerta y salió a la bochornosa
noche de Ohio. Las estrellas colgaban como diminutas linternas encima del campo
recién segado y el sonido de la risa sonaba en la brisa. La hoguera, una enorme
conflagración, estaba rodeada de lo que parecían ser cientos de sillas
plegables, refrigeradores y otra miscelánea de cosas de fiesta que tentó a _____
a seguir hacia adelante. ¿Quién sabe? ¿Tal vez conocería alguien nuevo y
estaría realmente feliz de los cinco minutos de más que perdió para asegurarse
de estar bien depilada y limpia?
Carnie se dirigió con su
habitual impulsiva valentía en el cuerpo a cuerpo. _____ metió las manos en sus
pantalones vaqueros y se negó a agachar la cabeza para evitar cualquier mirada
que pudiera venir en su dirección. En cambio, mantuvo la cabeza en alto, pero
se negó a mirar a nadie a los ojos. En el pequeño pueblo de Ohio, todo el mundo
sabía que no había visto a Tom desde aquel fatídico día cuando él la dejó allí
de pie, con las flores en la mano, esperando a un novio fugitivo. Todo el mundo
sabía que en vez de casarse con ella, el chico Tom -el héroe dorado del fútbol–había
huido con rumbo desconocido, y que ella no había oído hablar de él, ni lo había
visto, hasta hacia unas semanas cuando él había llegado a la ciudad.
Sólo había regresado a casa
para ayudar a su padre con su tienda de herramienta, después del derrame
cerebral de su padre le dificultara al anciano moverse como lo hacía antes.
Todo el mundo la observa para
ver cómo lo manejaría.
No les daría un espectáculo
para murmurar durante la próxima década. Actuaría como si fuera una historia
antigua, como si no hubiera pasado años preguntándose cómo un hombre podía
pasar de decir que la amaba a querer dejarla sola contra todo un enjambre de
chismosos que no tenían nada mejor que hacer que desgarrarla en pedazos por ser
lo suficientemente estúpida para pensar que él se quedaría.
Se concentró con todas sus
fuerzas en lo que no lo haría, y detuvo un abrupto contra un pecho firme.
Su firme pecho. Tom. Olía
igual, maldita sea.
Incluso con el olor de la
madera quemada, la madurez del verano y el amargo sabor de alguien que derramó
cerveza, ella inhaló su jabón, su familiar colonia y debajo de todo eso,
simplemente a Tom.
Se le cerró el estómago. Parte
de ella quería exigirle respuestas. Una parte de ella quería alejarse
corriendo. Una parte de ella quería tirar su cara hacia abajo y darle un beso,
porque le había echado mucho de menos.
En cambio, se escondió detrás
de una armadura de educada civismo y soltó una breve inclinación de cabeza
aguda. —Tom.
—_____. —La palabra salió casi
como una súplica. Sus ojos tenían una mirada triste que ella identificó
rápidamente. La compadecía. Maldito fuera dos veces—. Feliz cumpleaños.
Y a pesar de que se prometió a
sí misma que no iba a darles a todos un espectáculo, que se prometió a sí misma
no alimentar las fábricas de rumores...
El sonido de su bofetada resonó
a través del campo. Incluso a la luz parpadeante de la hoguera, la huella de su
mano marcó su mandíbula fuertemente y no pudo ignorar el placer que le daba. El
silencio pareció repartirse en la noche mientras él se tocaba la mejilla. Tenía
la boca abierta, el shock onduló a través de ella mientras su mirada se quedaba
fija en la suya.
—Me lo merecía. —El timbre de
su voz pareció acariciar su piel, provocando un potente cóctel de emociones -de
lujuria, de amor, la furia y el dolor. La peor parte fue el disgusto consigo
misma por sentir algo.
—Te mereces algo peor.
En lugar de discutir con ella,
lo que casi la hubiera hecho sentirse mejor, como si significara algo para él,
se limitó a asentir. —¿Quieres ir a algún lugar para hablar?
Carnie intervino, tomando el
brazo de _____. —Realmente creo que se ha dicho bastante. Vamos, ____, vi a
Mike. Feliz cumpleaños, idiota despreciable.
Su mejor amiga la arrastró
lejos. El sonido regresó de prisa mientras todo el mundo parecía comenzar a
hablar a la vez.
—Mierda, mierda, mierda.
Carnie, ¿por qué no me detuviste? ¡No voy a poder continuar mi vida después de
esto! —Su garganta estaba obstruida con lágrimas de humillación, y trató
frenéticamente de tragarlas.
—¿Puedes parar? Mierda, chica,
la única cosa que yo habría cambiado en todo ese intercambio sería el hecho de
que lo abofetearas. ¿No recuerdas todo el tiempo que pasé enseñándote cómo
lanzar un golpe decente?
Una risa histérica burbujeó en
su garganta y Carnie colocó una cerveza en mi mano.
—¿Crees que debería darle un
puñetazo también?
—Por mí no te detengas. —Carnie
se encogió de hombros, curvando sus labios en una sonrisa.
—Eso se sintió bien —admitió
_____—. Tan bien como algo poderoso.
La sonrisa de Carnie se
ensanchó. —Por supuesto que sí. Has estado acumulando mucho dolor durante
demasiado tiempo. Ahora, has tenido el momento de enfadarte, así que aguántate
y sigamos con lo planeado. Restriégale por su cara lo que no puede tener. Vamos
a quedarnos un buen rato para que puedas demostrarles a todos que no te
perturba todo esto, ¿estamos?
Exhalando un silbido, _____ no
se atrevió a mirar hacia atrás para ver lo que estaba haciendo Tom.
—Sí, vamos a divertirnos.
CAPITULO # 2.- *
24 de diciembre de 2005
______,
Es víspera de Navidad y compré algo para
ti. Es estúpido, ¿verdad? Pero estaba en la tienda y vi este pequeño dije de
una mariposa y recordé que me dijiste que las mariposas eran un signo de la
visita de tus parientes muertos o algo así... Voy a ser honesto, no recuerdo
toda la historia. Pero me acordé de que se trataba de una mariposa y esta era
tan vibrante, como una mariposa en vivo engarzada en plata y de colores, así
que tuve que comprarlo para ti. Probablemente te dejará manchas verdes en el
cuello. No compré una cadena. Espero que te guste de todos modos.
Es raro pasar las vacaciones sin tu mejor
amiga. A veces estoy un poco enojado contigo. Quiero decir, ¿por qué no lo
viste, tú más que nadie, lo mucho que me estaba volviendo loco? ¿Por qué no
dijiste algo, cualquier cosa, para buscar una solución?
No sé.
Supongo que lo importante de todo esto es
que todavía echo de menos a mi mejor amiga. Incluso si apestas.
Te quiero de todos modos.
T.
Tom se resistió el
impulso de frotar el lugar donde ______ lo abofeteó. Picaba muchísimo. Ella
tenía un gran brazo, y al parecer una gran cantidad de ira detrás de él.
Sabía que iba a
estar molesta. Él la dejó. Pero aun así...
Esperaba más de
ella. Después de tratar de comunicarse durante años sin respuesta por su parte,
tal vez no debería haberlo hecho. La dejó y a la vida que tan cuidadosamente
había planeado juntos durante años, sin ninguna explicación sobre todo porque
no tenía respuestas para sí mismo, no durante mucho tiempo. Hacía muy
poco que había averiguado por qué lo había
hecho. Y el hecho de darme cuenta todavía no me hacía sentir cómodo.
Mirando
hacia atrás, fue un cobarde y una mierda, y no merecía su perdón. ¿Cómo iba a
explicarle lo que él mismo no entendía? ¡Oh, Las estupideces que había hecho
cuando era joven... pero ya no era un niño!
No
podía creer que lo bofeteara. Le molestó, no sólo físicamente, y luchó contra
su propia ira. Después de todo, estaba aquí para sacarla de su sistema, de una
manera u otra. La quería, la había deseado durante tanto tiempo como podía
recordar, pero tal vez si permanecía furioso, podría superarlo. Lo dudaba.
Diez
años y aún no la había superado. Ninguna mujer había ocupado el hueco que _____
había dejado en su vida.
Una
mano golpeó sobre su hombro, y Tom miró a su mejor amigo. —Bill.
—Oye,
imbécil, parece que te encontraste con un viejo amor. Te dejó bastante caliente
también. ¿Estás bien? —Bill era la única persona en este pueblucho de mala
muerte que sabía la verdad. Era el único que había estado allí cuando la vida
de Tom se convirtió en un vórtice de succión.
Bill
también había estado allí la noche en que cometió el mayor error de su vida.
—No
y no importa.
Bill
meneó la cabeza. —¿De verdad crees que puedes arreglar el pasado ahora?
Bill
tenía razón. Tom estaba intentando lo imposible. Pero iba a hacer todo lo que
se necesitara para ganar su regreso, incluso esperar. De una forma u otra, no
huiría más.
Quería
hablar con ella de nuevo. Quería ver cómo gran parte de la chica que recordaba,
tan vibrante a los dieciocho años, sobrevivió y se convirtió en la mujer que
parecía tan confiada y sexy, incluso alterada, unos momentos antes. Era más
fácil estar lejos cuando ella era un recuerdo distante. Se convenció de que no
podía ser tan hermosa, que no tenía sentimientos tan fuertes por ella como
recordaba.
Estar
frente a ella era un asunto completamente diferente.
Sus
ojos, oscuros y misteriosos, todavía lo absorbían. La curva de su mejilla, el
sabor de su boca...
Tantas
cosas que haría de manera diferente ahora.
Él
nunca le hizo justicia, no realmente. Era joven, y tocarla había sido
suficiente para ponerlo duro como una roca. No entendía las mujeres o lo que
querían o necesitaban cuando era poco más que un insignificante mocoso.
Sabiendo
eso, pasó años aprendiendo cómo hacer a una mujer suspirar, cómo hacer a una
mujer rogar, cómo hacer correrse a una mujer con tanta intensidad que sus
piernas temblaran.
Pero ninguna mujer le hizo perder el
control como ______ lo hacía con una inclinación de sus labios y frunciendo su
ceño.
Sin
importar a quien tratara de encajar en el molde fundido de su amor por ella,
ninguna estuvo a la altura. Sólo ______.
Al
recordar cómo la sujetaba no hizo nada bueno para su libido, por lo que tomó un
largo trago de su cerveza y la buscó entre la multitud. Ella se rió de algo,
con su cabeza echada hacia atrás. Su cabello oscuro brillaba en la luz del
fuego. Carnie, su mejor amiga de toda la vida, jugaba de guardiana y le lanzó
una mirada asesina, pero no podría estar de guardia toda la noche.
Al
fin y al cabo habría algún un momento en el que _____ se quedaría sola.
Sólo tenía que ingeniárselas
para que hablara con él cuando llegara ese momento.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS DOS PRIMEROS CAPITULOS ... COMO PODRAN VER EN EL COMIENZO TOM NARRARA LAS CARTAS QUE LE HA ESCRITO A LA ____ DESDE QUE LE DEJO ... Y LUEGO VENDRA EL CAPS ... ESPERO Y LES COMIENZE A GUSTAR LA NOVE TANTO COMO A MI ME GUSTO CUANDO LA LEI ... YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO MAÑANA EN LA NOCHE ... ADIOS :))
Me encantaaaa"! Esta hermosaaa..
ResponderEliminarAjora Tom sufrira! Yo creo q se lo merece. Tiene q tener una excusa tremenda por haberla dejado plantada..
Subee yaaa Virgii.
Sigueeeeeee,me encantaaaa
ResponderEliminarSigueeeeeee
ResponderEliminarMe encanta
ResponderEliminarSube pronto :)
Me encantoooo espero el próximo cap..
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