miércoles, 6 de enero de 2016

.- runaway (huir).- # 13 y # 14

CAPITULO # 13.-*

2 de Enero de 2012
______,
Estuve de vuelta en el pueblo otra vez, tu amigable vecino acosador. Bill dijo que ibas en serio con Jake Hannigan. Os vi a los dos tomando café detrás del restaurante en una de aquellas mesas de terraza que ellos ponen. Lucías toda dulce y romántica, y eso me hizo querer vomitar.
¿Me pregunto si él sabe que eres la clase de mujer que ignora a su mejor amigo desde hace una década?
Sí, todavía me molesta.
Eres la mujer más malditamente obstinada sobre la faz de este planeta, ¿sabías eso?
Me dijiste una vez que una carta escrita a mano era el gesto más dulce que cualquier tipo alguna vez podría hacer. Nosotros estábamos sentados en el almuerzo en la secundaria en aquel tiempo y, como siempre, yo era un idiota, y solamente escribí "I Love Abasaurausrex" sobre una servilleta y te la di. Te pregunté si eso era dulce.
Te reíste.
Bien, ¡maldición!, ¿cuántas cartas te he escrito ahora?
Algún día, realmente espero que me digas por qué ni siquiera contéstate una de ellas.
T.

Carnie cortó un pedazo del pastel y la deslizó en un plato.
—¿Pastel de seducción? ¿En realidad le dijiste eso?
—Sí, eso le dije. ¿Cómo lo llamarías? —Cortando un trozo del postre, _____ frunció el ceño a su mejor amiga.
—Ese era tu propósito. Seducir a mi ex.
No es que la idea no fuera tentadora.
Intentar ignorar su deseo era como pretender que el sol no se elevara por la mañana.
Aquel beso, en la glorieta…
De algún modo hacía que su respiración quedara atrapada incluso pensando en ello, un recuerdo más poderoso que él aplastándola contra el lado de su camioneta. Nunca la habían besado así antes, ni él ni nadie. Aquel beso fue toda posesión. Era como si él la poseyera.
Si él no hubiera detenido el beso, ella seguro como el infierno no habría sido capaz de hacerlo.
Bebiendo a sorbos un vaso de leche, Carnie miraba hacia el patio trasero de ______ pensativamente.
—Tal vez si te acostaras con él, podríamos dejar de hablar de él y pasar a asuntos más interesantes.
Sacudiendo una cereza hacia ella, _____ sonrió, intentando ocultar el hecho de su pulso acelerado recordándolo.
—¿Más interesante que mi inexistente vida sexual? ¿Qué posible asunto podría ser más fascinante?
Los reflejos dorados del sol sobre la terraza de atrás y la brisa eran un fresco baño contra su piel. En casa y con su mejor amiga, finalmente tuvo una oportunidad de calmarse. Tal vez estaba haciéndolo parecer más importante de lo que debería.
—Te besó otra vez, ¿verdad?
Cortando más pastel, ______ no contestó. No, él no la besó. Destruyó cada barrera que podía imaginar crear contra él, con sus labios.
Eso no fue un beso… eso fue una explosión termonuclear que ocurrió frente a su rostro.
—Lo hizo. Puedo decirlo por tu cara. ¿Hizo que tus partes femeninas se volvieran todas húmedas y pegajosas otra vez? —Carnie se rió de sus propias burlas y profundizó en su postre.
—Eres asquerosa. —¿Húmeda? Sus partes femeninas se convirtieron en las Cataratas del Niágara.
Húmeda era un eufemismo.
No es que ella admitiera eso.
—¿Qué es asqueroso acerca de un hombre fuerte y bien formado provoque que quieras hacer cosas malas con él?
—¿En serio? —Con los ojos muy abiertos, ______ reprimió una risa.
Carnie se rió otra vez, señalando con su tenedor a _____. —¿Si él no fuera tu malvado ex de épocas pasadas, tú habrías cedido ya?
Una pregunta interesante, en realidad. Incluso aunque él fuera su ex del pasado, ella realmente quería ceder.
Realmente.
En cambio, ella encogió los hombros. —Dime una relación exitosa que haya tenido. Todos los hombres se van. Sigo diciéndote eso.
De repente, el pastel sabía cómo el papel de lija y ______ lo apartó.
Carnie la estudió, su rostro estaba serio por primera vez.
—Tú los apartas.
—No lo hago.
—Lo haces también.
—No lo hago.
Carnie levantó una ceja perfectamente depilada. —James.
______ se apartó levantándose de la mesa, yendo a apoyarse contra la baranda de la terraza. —Eso no estaba destinado a ser. Tenía sueños de vivir en la gran ciudad. Quería viajar.
—Bien. —Carnie estuvo de acuerdo. —Nombra una de aquellas cosas que no te hicieran feliz y me compadeceré de ti como una buena mejor amiga.
—Él se habría marchado, incluso si yo no hubiera roto con él.
—Jake.
—Jake fue una aventura de chico malo. Jake era peligroso, montando una Harley. Creo que fue una fase para molestar a mi madre o algo así. —______ lo rechazó con un gesto de la mano.
—Jake quería niños. Jake te ofreció un anillo.
—Sí, pero no hablaba en serio.
—No le digas a Manda eso. Ellos llevan casados un tiempo ya y seguro cree que él va a mantenerse fiel.
—Carnie, ¿de qué lado estás tú, de todos modos? —Rodeando a su mejor amiga, _____ la miró.
—Tuyo, punto muerto a tu lado. Pero no estoy segura de que alguna vez superaras a Tom. Tienes esa idea retorcida de que todos los hombres se van, y conocemos a demasiadas personas que han estados casados más de treinta años para que tú pienses así. No todos se van.
—Se marchó.
Las palabras se escaparon antes de que ______ tuviera una posibilidad de absorberlas de vuelta.
Su mano subió para cubrir sus labios, pero fue como cerrar la puerta del establo después que los caballos estuvieran fuera.
Carnie señaló con su tenedor hacia ______. —Exactamente. Se marchó y desde entonces has decidido que todos lo harán.
—No lo entiendes.
—¿Qué parte no entiendo, ______? Que él era tu mejor amigo. Que planeasteis pasar vuestras vidas juntos. Se hicieron promesas mutuamente y él falló. Desde entonces, te aferraste a la idea que nadie va a mantenerse fiel a ti. Bien, ahora está de vuelta y diciéndole a la gente que realmente nunca quiso perderte. Eso en cierto modo desmorona completamente tu balsa de seguridad de no soy digna, desde la cual te has sentado y observado como el resto de nosotros hemos sido rechazado en todas partes, golpeados y heridos por amor. Ahora realmente tienes que considerar el hecho que él podría simplemente haberlo jodido.
—No es así, Carnie. Además, él ni siquiera está diciendo la verdad… quiero decir, el asunto de las cartas…
—Hablando del asunto de las cartas… —Carnie hizo una pausa para masticar más pastel y beber un sorbo de su leche—. ¿Has hecho alguna investigación sobre eso? Tú, señorita detallista. ¿Te has detenido a analizar eso?
—¿Qué es lo que debo investigar? Quiero decir, vamos. ¿Si él me escribió cartas durante una década… puedo ver una o dos perdiéndose en el correo, pero una década de cartas a más no poder y nunca recibí ni siquiera una?
—Por qué inventaría una mentira tan extrema sin embargo, ¿sabiendo que podrías fácilmente refutarlo? ¿Sé que nuestras oficinas de correos apestan pero has ido incluso a comprobarlo?
—Yo…
Todo quedó tan silencioso que hasta la canción de las ranas arborícolas llegaba a la terraza. —¿Entonces, a la oficina de correos o fingimos que no te indiqué eso? —Carnie terminó su pastel y miró expectante a ______.
Esta era una manera de demostrar de una vez por todas que la historia de las cartas eran gilipolleces.
—Sí, vamos a la oficina de correos.
Carnie lanzó un puño al aire.
—Agarraré mi bolso.

CAPITULO # 14.-*

7 de Marzo de 2009
_______,
¿Recuerdas nuestra canción? La pasaron hoy por la radio de camino a mi trabajo. Me hizo recordar la graduación. No puedo creer que te pidiera que te casaras conmigo en la graduación. Mirando hacia atrás, sí, eso fue tonto.
Hoy lo haría diferente.
Encontré una historia que escribiste en internet.
Una cosa no ha cambiado.
Nena, estoy maravillado contigo.
T.

La oficina local de correo, regentada por la familia Johnston tanto tiempo como ______ podía recordar, tenía dos habitaciones y era famosa por su correo lento. Se rumoreaba que Ernie Johnston había estado enamorado de su abuela y era…
Un loco.
No importaba cuan amable quería ser _____, el hombre, de alrededor de los setenta años por lo menos, era una especie de excéntrico del pueblo. Tan pronto como ______ pudo conducir, empezó a llevar su correo importante al otro pueblo a doce kilómetros, con una oficina de correo más grande y mejor. En realidad no había puesto un pie en el local desde que tenía uso de razón, en toda su vida adulta.
Pero veía a Ernie. Todo el mundo lo hacía. Aún entregaba personalmente la mayoría de las cartas en la cuidad, sólo conducía hasta aquellos a los que no podía alcanzar a pie. También era conocido por espiar, independientemente de las implicaciones legales que supuestamente implicaban su trabajo.
La gente inventaba más mierda en un pueblo pequeño, donde todo el mundo estaba en la espalda de los demás.
Cuando la campana de la puerta sonó indicando su entrada, podía oírlo arrastrando los pies desde la trastienda y ______ le lanzó una mirada a Carnie antes de que Ernie lograra llegar al mostrador para mirarlas con ojos ausentes y lechosos por la edad.
Olía como a pescado viejo, lucía como un cadáver pálido, vestido con pantalones cortos, muy cortos, y temblaba como una hoja en el viento.
—¡_____ y Carnation! Me alegro de verlas chicas. ¿Tienen algo que necesita ser entregado hoy?
______ levantó una mano para agarrar el brazo de Carnie antes de que pudiera entrar en una diatriba sobre la idea de sus padres sobre un nombre de los setenta.
—No, quería hablar contigo, Ernie. Sobre mi correo.
Ernie arrastró los dos pies y sin mirarla a los ojos. —¿Qué pasa con el _____?
—Tom Kaulitz se mudó de regreso a la cuidad y me dijo la cosa más extraña…
Antes de que pudiera terminar, el viejo hombre se ruborizó.
Hasta ese momento, ______ realmente no creyó que su viaje fuera a probar algo más que Tom era un mentiroso hijo de puta que se merecía una patada en sus pelotas. Sin embargo, el sonrojo gritaba culpa, y se preguntó si eso significaba que en realidad había cartas.
Cartas que nunca recibió.
—¿Ernie? —su voz chirrió un poco.
—Ven siéntate. Vamos a hablar de ello —Señalándoles detrás de la puerta de vaivén, siguieron al cartero a un cuarto lleno con cajas y correo mezclado. También tenía un viejo asiento reclinable y un sillón situados alrededor de una pequeña mesa de café cubierta de revistas de los años noventa.
Una vez que estuvieron todos sentados, el viejo hombre cogió una humeante taza de café que obviamente había estado disfrutando antes de que aparecieran. —Primero, me pareció lógico cuando tu madre me dijo que quería que dejara de entregar las cartas. No podía destruirlas, ni siquiera a petición de ella, a pesar de que pareciera la cosa más amable de hacer que hacerte revivir haber sido dejada plantada en el altar como lo hizo ese chico. La familia Kaulitz era una buena familia, ese chico Tom debería haber sabido mejor que no era bueno dejarte así.
_____ mordió su labio, deteniendo las palabras que la amenazaban cuando él hizo una pausa para tragar su bebida. Ernie era viejo. Ella había pasado años cuidando a su abuela. Sabía que apurar al anciano no haría que la historia fuera más rápido.
—Después de una semana de no entregar el correo, Agatha entró y preguntó al respecto. Parece que a Katherine se le escapó y le dijo a mi Aggie lo que estaba pasando. Tu abuela, fue correcta hasta el final, incluso cuando la enfermedad empañó un poco su memoria. Me dijo que me las quedara. Sabía que tu madre destruiría a cualquiera que intentara entregarlas en la casa. Dijo que no estaba segura de cuánto tiempo recordaría una cosa de la siguiente. Ella ya tenía algunos de esos horribles pequeños accidentes vasculares en el cerebro, que estaban luchando por su cerebro, algo terrible. Tú sabes eso.
Hizo un gesto con la taza de café, derramando un poco por el lado de la taza.
Automáticamente, ______ cogió una servilleta y se la dio. —Lo sé.
El luto quemaba, recordando a su Abuela Miller y cómo de confusos fueron esos últimos meses para ella.
—Así que, mi Aggie, dijo que me las quedara si llegaban. Y lo hicieron. Siempre lo hicieron. No podía hacer lo que Aggie me pidió o destruirlas como tu madre quería. Va contra la ley. Soy un empleado de correos. Así que las entregué, aun sabiendo que tu madre probablemente destruiría cada una de ellas.


HOLA!! BUENO YA SABEN AHORA QUIEN LAS TIENE.. ESPERO Y LES ESTE GUSTANDO LA NOVELA ... BUENO YA SABEN 3 O MAS Y AGREGO ... HASTA PRONTO :))

3 comentarios: