CAPITULO # 5.-*
4 de Julio de 2009
_____,
He estado bebiendo.
Se supone que es la fiesta de mi despedida de soltero. Se
supone que voy a casarme. No puedo hacerlo. Tengo que cancelarlo.
Probablemente eres la última persona a la que le debería
estar diciendo eso. Pero todo lo que puedo pensar es en la sensación de tu piel
bajo mis manos. ¿Recuerdas esa vez que no llevabas bragas? Todo lo que pude
pensar durante la película fue, en el hecho de que no había nada entre yo y los
pliegues de tu cuerpo bajo esa linda faldita. Quería deslizar con mi mano la
falda hasta arriba y cuando finalmente cedi y sentí lo mojada que estabas...
Bueno, sabía que no estabas prestando atención a la película tampoco.
¿Recuerdas qué película estábamos viendo?
Sí, como dije, si lo único en lo que puedo pensar es en ti,
no puedo poner un anillo en tu dedo. No es sólo el sexo, tampoco. Extraño a mi
mejor amiga.
Pero el sexo... bueno, extraño tu cuerpo. Extraño los pequeños
sonidos que hacías cuando te tocaba. Soy mayor ahora. Hay cosas que nunca
intentamos... Quiero intentarlas contigo. Lo siento. Como dije. Estoy más que
un poco borracho.
De todos modos, te amo.
Daría cualquier cosa por saborear tus dulces labios una vez
más.
Con amor, T.
Se
veía relajada y él se dio cuenta de que podría no impórtale lo que tenía que
decir.
Su
pelo, que solía ser tan largo y oscuro que colgaba a su alrededor como una
capa, era ahora corto y liso. El look la hacía parecer más madura, más
sofisticada, de lo que estaba acostumbrado, pero tenía que admitir que le
enmarcaba su cara con forma de corazón y mostraba la línea pálida de su cuello
de una manera muy hermosa. Sus ojos se veían cansados, pero seguían siendo del
familiar marrón chocolate. ¿Cuántas horas había mirado esos ojos?
Dejó
una chica llena de vida, divertida y lista para comerse el mundo. Regresó a una
que parecía de alguna manera serena, tranquila y equilibrada, con una expresión
tan cautelosa, no podía adivinar lo que pasaba detrás de esos insondables ojos
oscuros.
En
algún lugar, debajo de todo ese cuidadoso enmascaramiento, aún acechaba su
_____.
Se
echó hacia atrás sobre sus brazos, recordando las muchas noches que pasaron en
esta misma colina, como un líquido eléctrico en sus brazos. Cuando eran niños,
ella trepaba los árboles con él, pescaba con él... ella era su mejor amiga. Un
día, él la impulsaba a un árbol para fingir jugando ser un pirata y al
siguiente…
De
la noche a la mañana, aparentemente le habían crecido tetas. Verdaderamente los
pechos más excepcionales que jamás había visto, había luchado contra todos sus
instintos impulsados por la testosterona para no rozarse contra ellos. Pasó
todo el tiempo resistiendo el impulso de rozarlos con sus dedos para ver sus pezones
endurecerse a través de la tela tan fina como el papel de sus camisetas.
Una
calurosa tarde de verano, fueron a refrescarse hacia abajo en el estanque
detrás de la granja de Manda Watkin, luchando en el agua, y sus miradas se
trabaron. El momento fue grabado en su mente como un tipo de tatuaje mental.
Sus pupilas se dilataron, a pesar de que el sol caía a plomo sobre ellos. Ella
había chocado contra su polla, dolorosamente dura por ella. Finalmente, después
de meses… ¿años? de masturbarse simplemente al pensar en su mejor amiga, ella
descubrió su secreto. El agua estaba demasiado fría para cualquier otra
explicación, y era lo suficiente inteligente para saber sobre chicos y
entender, a pesar de que era virgen. Él había respondió a todas sus preguntas sobre
chicos, por lo que sabía que ella lo entendía.
Le
pareció una eternidad, congelado en el agua, sacudiendo las piernas para
mantenerse a flote, mientras ella lo miraba, aparentemente digiriendo la
información. Durante todo el tiempo, su cuerpo flotaba entre sus brazos,
aferrándose a él mientras palpitaba por ella.
Cuando
sus labios comenzaron a curvarse en una sonrisa, y sintió que ella estaba a
punto de convertirlo en una broma para así poder reírse de ello, algo se rompió
dentro de él. Al diablo con eso. No iba a volver a cómo eran las cosas porque
fuera más fácil.
Sus
labios se estrellaron sobre los de ella, con más entusiasmo que habilidad, y
hambriento de degustarla antes de que lo apartara para llevarlo de vuelta a su
estatus de mejor amigo.
En
lugar de apartarlo, sus dedos ahondaron en su pelo, enredándolos, mientras
ambos iban bajo el agua y sus manos finalmente se llenaron con los pechos que
lo habían desvelado más de una noche.
Su
relación se convirtió en una apisonadora desde ahí. En un pequeño pueblo, eran
dos chicos que pensaban que podían cambiar el mundo, y que no podían competir
con las expectativas de todos los demás por lo que se convertirían.
Baile
de graduación, compromiso, planes de boda... todo ello parecía fluir de una
manera bien organizada, predeterminada.
Como
si la ciudad decidiera que la primera vez que vio a _____ de rodillas en la
calle principal cuando tenía cuatro años y la ayudó a ponerse en pie, que
estaban destinados a casarse.
Nada
de eso le daba miedo. No mientras ella estaba en sus brazos.
Pero
cuando no estaba...
Las
dudas le ponían los pelos de punta. Y en su despedida de soltero, demasiado
joven para comprar su propia maldita cerveza, cuando sus amigos bromeaban sobre
bolas y cadenas, y la realidad cayó sobre él —él sería el responsable por ella—
huyó.
Corrió
mucho y rápido.
Ahora,
había dejado de correr y, mientras él se negaba a mirarla en la colina y el sol
caía a plomo sobre él como un puño acusador, le explicó todo.
—Y
a pesar de que nunca he sentido por nadie lo que me hiciste sentir, ______, ni
siquiera con veinte años. ¿Cómo iba a mantener un techo sobre nuestras cabezas?
¿Cómo iba a cuidarte si te enfermabas? Habíamos tenido suerte hasta el momento,
no como Ben y Stella, y no habías quedado embarazada, pero que ¿y si lo hacías
un día? Un pequeño desliz y dos se convierten en tres, ¿y podría cuidar de
nosotros? ¿Mantener un trabajo? ¿Ser un hombre?
Sus
ojos estaban fijos en él.
—Nunca
te pedí que me cuidarás, Tom. Planeábamos ser compañeros. No planeamos,
casarnos, tener familia o…
—¿Ves?
De eso se trata, _____. Tú planeas y planeas, ¡pero mis padres no me planearon!
¿Cuántos niños en esta ciudad fueron el resultado de un momento de pasión en la
parte posterior de un Chevy? Mierda esas cosas pasan. El control de la
natalidad es jodidamente maravilloso excepto cuando no lo es. Darcy Buchannan
cuenta la historia de Denny todo el tiempo y como su bebé nació de milagro aun con
el espermicida y un condón. Y como la toma de antibióticos puede alterar la
píldora. Mierda pasa. ¿Cuánto tiempo más hasta que las cadenas de este pueblo
se envuelven alrededor de nosotros y…
—Egoísta
hijo de puta.
Sus
palabras en voz baja lo detuvieron en seco. Ella parpadeó, sus ojos se
humedecieron y algo dentro de él se desplomó, palideciendo. —______…
—No,
has hablado. Te escuché. Pero, ¿y yo qué? No podía irme, ¿ya lo sabes? El día
de nuestra boda, mi abuela enfermó. Más tarde descubrimos que fue un ataque
isquémico transitorio y cuando murió, me quedé aquí, cuidando de mi madre.
Sabías que Gracie no iba a ayudarme, así que me hice cargo de ella, llevé las
cadenas de este pueblo del que estás quejándote porque la amo. Tienes razón.
Esa mierda de cosas pasa. Pero si amas a alguien, no importa.
—_____,
lo entiendo ahora. Lo entiendo porque durante años, te busqué. En serio. Salí
con mujeres, tratando de que encajaran en tu molde. Bill fue quién me lo hizo
evidente, y que todas mis relaciones fracasaron porque sólo había una, tú. Y te
dejé. Era un joven sin valor, fui un tonto. A los veinte años, hui asustado.
Pero no voy a seguir huyendo más.
—Pero
a los veinte años, me dejaste aquí sola. —Levándose, se sacudió sus pantalones
y se inclinó para recoger la caja de la hierba—. A los veinte años
desapareciste y me dejaste esperando, preguntándome y sufriendo, temiendo que
algo te hubiera pasado.
—Te
escribí todos los días desde que me fui, _____. No había ninguna razón para que
estuvieras aterrorizada. ¿Leíste las malditas cartas o fuiste demasiado terca?
Su
expresión en blanco le hizo entender algo.
—¿Ni
siquiera las leíste? —Sabía que era terca, pero ¿nunca, en estos diez años,
leíste las cartas que te escribía cada día?
—Tom,
sabía que eras un montón de cosas, pero no sabía que eras un mentiroso.
Se
volvió para irse y era el momento decisivo. Una última oportunidad para
tocarla, aunque su traición le hubiera hecho mucho daño.
Agarrando
su brazo, la hizo girar. —He hecho un montón de tonterías por la que me siento
muy mal, pequeña ______, pero no te mentí.
Con
eso, tomó sus labios, sabiendo que ella estaba lo suficientemente sobria como
para sentirlo esta vez.
Ya
no era un torpe adolescente, y no se bloqueaba ante ella. Jugueteó con el
pliegue de sus labios apretados, con su lengua, y con un suspiro, se entregó a
él.
Su
entrega, al igual que todo lo que hacía, fue completa. Levantándose de
puntillas, con sus brazos alrededor de él y la levantó por el culo para
abrazarla contra su cuerpo. La sensación del sol, el sonido de los coches en
movimiento bajo la colina, todo se desvaneció ante el sabor de ella y el
deslizamiento sensual de su cuerpo contra él.
Su
hambre por ______ era algo que había conocido a partir de los primeros
estímulos de su polla en sus pantalones cortos. Vivía necesitándola, toda su
existencia deseándola. Su sabor, familiar y a la vez exótico, era un sabor que
irrumpía en sus papilas gustativas y empapaba su cuerpo con lujuria.
La
mujer exigía más que la niña. Se retorcía contra él, cabalgando contra la
cresta de su polla y quería darle algo más en qué pensar cuando ella estuviera
en casa esta noche.
El
golpe a su virilidad y su capacidad para complacerla eran válidos.
Y
algo que podría remediarse con bastante rapidez.
Un
brazo la sostuvo en su lugar, el otro liberó la presión en sus pantalones, y
deslizó sus dedos ávidos de encontrar la dura protuberancia oculta adentro.
Un
grito suave y sus labios se alejaron de él. El deseo, evidente en su expresión,
pero la angustia superponiéndose. —Estamos en una colina con vistas a la ciudad
en plena luz del día, bobo.
Ella
todavía lo deseaba, a pesar de que no lo había perdonado, era una victoria en
la batalla por su corazón, aunque ella no quisiera admitirlo, y quería dar
saltos de la alegría que sentía.
En
cambio, gruñó, la hizo girar y la inmovilizó contra su camioneta.
—A
la mierda la ciudad. Además, únicamente se ve como que estoy besando a mi
antiguo amor. No es gran cosa.
Sus
dedos se abrieron camino más profundo, buscando su estrecho pasaje, con el
pulgar para encontrar su clítoris.
Estaba
húmeda para él. Húmeda y caliente como el infierno.
—No
te perdono, lo sabes.
—Aja.
Su
declaración significaba poco ya que arqueaba sus caderas y suspiraba levemente.
—Así que estás perdiendo el tiempo. No vamos a...
Sus
palabras se desvanecieron. Él encontró un ritmo que a ella parecía gustarle y
continuó moviendo sus dedos, adentro y afuera, con los músculos tensos de su
canal aferrándose a él. Mordisqueó su oreja, susurrando palabras que
acompasaban al juego de seducción de sus manos sobre su piel.
—Cuando
me perdones, te voy a doblar en el respaldo de mi camioneta y entraré en ti
desde atrás. Voy a abrir tus piernas sobre el capó de esta misma camioneta y
lameré tu pequeño coño caliente bajo las estrellas para que los cielos puedan
verte retorcer por mí. ¿Te gustaría eso, nena? Nunca lo hice en asiento del
auto de día, pero quiero probarte. Quiero sentirte venir en mi cara. En
realidad, he tenido esta fantasía, últimamente, sobre tú aferrándote a mi
cabecero, sentada sobre mi cara y montando mi lengua, sacudiendo tus caderas
mientras mordisqueo tu clítoris y empujo mis dedos en tu…
Apretó
su mandíbula, terminando la lista, cuando sus uñas se clavaron en sus brazos y
ella gritó su nombre. Introdujo tres dedos dentro de ella, con su pulgar aun
rodeando su clítoris. Y entonces ella se vino, sus piernas se tensaron
fuertemente alrededor de su brazo, su cabeza arqueó hacia atrás tan rápido que
él tuvo que atraparla con rapidez para evitar que se estrellara contra la
puerta de la camioneta.
Con
otro movimiento rápido sobre su clítoris, gritó de nuevo. Justo al borde del
exceso, para su juicio.
Sus
pechos se elevaban de una manera muy hermosa mientras luchaba por respirar.
Dejándola
deslizarse hacia abajo sobre sus pies, pero todavía sosteniéndola para que no
se derrumbará, apoyó su frente contra la suya. Una vez que sus ojos finalmente
se abrieron y su mirada se posó sobre él, sonrió lentamente.
Levantando
sus dedos a sus labios, lamió el jugo de su orgasmo.
—Esta
es la primera. Te debo muchas veces más, tanto si me perdonas o no. Sabes tan
dulce, mi ______. Estoy deseando pagar mi deuda.
Sus
labios se apretaron. —Preferiría que dejáramos el pasado donde estaba en lugar
de tratar de saldar viejas deudas.
—No,
no lo harás. No hay mentiras entre nosotros. —Sonaba severo, incluso a sus
propios oídos.
Encogiéndose
de hombros. —No puedo creer que hicieras esto, en público.
—Siempre
has sido un poco exhibicionista. Supuse que sería una buena manera de empezar a
pagar. De recompensarte.
—Por
lo tanto, ese era tu plan, ¿eh? ¿Dime por qué te fuiste como un imbécil
egoísta, y quieres pagarme por mis orgasmos perdidos en los últimos años? ¿Ah,
y qué es mierda de historia sobre las cartas?
—Espera…
¿historia de mierda?
Agitando
una mano y reajustando sus ropas, respiró profundamente. —Tom, no voy a mentir.
La mentira es de débiles y yo no lo soy. Esto no va a funcionar. Te deseo y
puedo ponerme mis bragas y seguir adelante, soy lo suficientemente adulta para
admitirlo.
—No,
cariño, quítatelas. Te prefiero sin bragas. Pensé que discutimos eso hace años.
Se
sonrojó y sabía que ambos recordaban como la convencía de llevar vestidos sin
bragas para él. Nadie lo sabía... pero ellos sí.
—Lo
quieras o no, eso no cambia lo que pasó.
—Nada
lo hará. No quiero cambiar lo que pasó, para ser honesto. No estaba dispuesto a
ser lo que necesitabas en ese entonces, ______. Lo soy ahora. Te lo demostraré.
Y pagaré mi deuda.
Suspiró.
—Tengo que ir a casa.
Asintió.
Ella se movió para irse, pero se detuvo para mirarlo.
—Realmente
te amé, Tom.
Viéndola
conducir y alejarse, se preguntó si ella se dio cuenta de que a pesar de que
sus labios susurraban—: Lo hicimos, ―sus ojos gritaban
"lo hacemos.
CAPITULO
# 6.- *
23 de Noviembre de 2006
________,
Feliz día de Acción de Gracias.
No estoy seguro de a qué diablos estar
agradecido este año. Tú siempre decías que deberíamos estar agradecidos por
algo. Estoy agradecido estar lejos de esa pequeña ciudad. Llamé a mi padre. Me
dijo que tu madre estaba loca como siempre y comenzó con uno de sus sermones
sobre lo afortunado que fui de "escapar" de tu familia. No estoy
seguro de que él se diera cuenta de que nosotros solíamos comparar las
cicatrices de batalla de nuestros fantásticos padres.
Supongo que estoy agradecido por ello.
Estoy agradecido de que tenerte alrededor cuando estaba creciendo para entender
lo difícil que era vivir con un padre así.
No sé cómo enfrentas el estar viviendo
con tu madre. Él dice que lo haces. Eso tiene que...
Mierda. Diría que es más agradable, pero,
bueno, me acuerdo de lo que era cuando éramos niños. Quizá ha mejorado ahora
que eres más mayor.
Por tu bien espero como el infierno que
lo sea.
En fin, estoy comiendo un plato de pavo en
un restaurante este año. Espero que disfrutes con amigos y familiares que te
rodean. Creo que es una cosa que echo de menos. Tanto una cosa como la otra es
una carga y un regalo, realmente.
De todas formas, te quiero _______,
T.
―Estuviste con ese chico, ¿no?
Su madre sabía que ella estuvo
fuera hasta tarde la noche anterior. Sabía dónde iba "le encantaban los
chismes del pequeño pueblo" y reconoció la camioneta en la entrada esta mañana.
También sabía que ______ había salido a almorzar. Desde que ________ trabajaba
desde casa, todo esto era sospechoso.
Ignorando el comentario y el tono ácido que venían con este,
_____ abrió el bote de compota de manzana y lo colocó sobre la bandeja. Debía
estar en la parte superior en el lado derecho de la bandeja en un ángulo
preciso con la cuchara. Si no lo estaba, Katherine, su madre lo tiraría a
través de la habitación. Luego se echaría a llorar. _______ arregló la posición
de la taza, no estaba dispuesta a pasar otra noche mala.
―Tú mejor que
nadie debe saberlo bien ya que estas por ahí fornicando con él. Él te dejo.
¿Cuántas veces necesitas que te rechacen antes de entender que no te quiere? ―_____
siguió ignorando a su madre y sirvió el café en un vaso de plástico.
Girando con la
bandeja preparada, ella se acercó a la cama. El olor acre del antiséptico
rezumaba en el aire, escociendo la nariz de ______ con cada inhalación. Su
madre, la sombra fantasmal de una mujer que aterrorizó la infancia de ______,
frunció el ceño hacia ella. Su cabello fino, en su mayoría gris echado hacia
atrás desde la cara hizo hincapié en la helada palidez de su piel. Katherine no
era una anciana... pero la enfermedad mental y el estilo de vida habían
debilitado su cuerpo. Rara vez dejaba la casa y a menudo se quedaba en la cama todo
el día.
―Hice pollo a
la parrilla, madre. Y el baño será más tarde. Darcy dijo que vino y jugó a las
cartas contigo también. ¿Lo disfrutaste?
Ella mantuvo
su tono cuidadosamente tranquilo.
Incluso el
mínimo cambio en la rutina podía poner furiosa a Katherine durante una semana.
Era un juego de equilibrio, mantener a la madre feliz y ser su cuidadora.
―Darcy no es
más que una chismosa. Incluso ella oyó como estás pavoneándote por el pueblo
con ese chico. Él no era lo bastante bueno para ti cuando erais niños. Desde
luego, no es lo suficiente bueno para ti ahora que eres totalmente adulta y
exitosa.
―Sí, madre. ―Estar
en desacuerdo con Katherine era una práctica inútil.
Vivir en la
casa de al lado de su madre no era mucha independencia, pero _______ se
aferraba a los fragmentos que podía atrapar mientras seguía manteniendo sus
responsabilidades para con su familia. Su hermana Gracie vivía al otro lado del
mismo bloque de apartamentos como su madre y no podía molestarse incluso en ponerse
en contacto con ella. A parte de recoger el correo ―no es que ella pagase
ninguna de las facturas que llegaban― Gracie no hacía casi nada. Nunca lo tuvo
que hacer, desde que recibió la parte de su herencia de la abuela y vivió libre
en su apartamento.
Sin entrar en
todo el complicado galimatías con Tom en la colina fue muy inteligente. ¿Cómo
podía decirle que madre sucumbió a la enfermedad mental con los años, empeñada
en su propia destrucción y en atar a ______ a este pueblo completamente más de
lo que un anillo de boda podría alguna vez hacer? Que Grace se pasaba el tiempo
de fiesta como si ella tuviera veinte años y sin asumir la responsabilidad por
ninguna de sus acciones ―más bien culpando a cualquiera por los problemas en
los que ella se involucraba― y dejando todo el desastre sobre los hombros
sobrecargados de su hermana. Él probablemente había oído la mayoría de
los rumores de todas formas. Nada de esto fue su culpa y
hacer recaer esa culpa sobre él se sentía fácil y no era algo que ella quería
hacer.
No le mintió.
La abuela Miller se enfermó el día de la boda, fue el inicio de una larga e
interminable espiral de decadencia. Katherine, aún devastada por reciente
divorcio del padre de ______, no podía cuidar de ella, dejando el peso de ello
en ______. Ambas mujeres recayeron en ella, casi felices de que no hubiese
celebrado el dichoso matrimonio con su primer amor.
Ella hizo lo
que era correcto —asumiendo todo— aprendiendo a hacer equilibrios con los
talonarios de cheques, concertando las citas con el doctor y convirtiéndose en
la cuidadora de ambas. Consiguió un trabajo desde casa, escribiendo historias
independientes online y artículos para el periódico local después de que se las
arreglará para sobrevivir y obtener la licenciatura de periodismo a distancia.
Cuando la abuela murió, la dejó con sola con una madre que sufre de una
depresión bipolar con episodios psicóticos.
Tres años atrás,
______ compró la casa de al lado de la de su madre con el dinero que obtuvo la
herencia de su abuela y así ganar algo de espacio del empalagoso peso de vivir
con ella y estar al lado de Gracie.
No hay
suficiente espacio.
Dardos
envenenados, construyeron el odio de su madre por los hombres, enconado desde
su divorcio, y la enfermedad mental pareció empeorar cada día. Su madre se alteraba
ante la idea de que Tom volviera a entrar en su vida, dándole una corriente de
aire inesperada.
―Sentémonos y
comamos, tú y yo. No necesitamos hablar de Tom. Podemos hablar sobre cosas
agradables.
Los ojos de su
madre se estrecharon y ella se mordió sus labios señalando que las cosas
agradables estaban lejos de la orden del día.
Regresar a
casa después una tarde tratar de convencer a su madre no se estaba enamorando
de las frases de mierda de Tom, finalmente tuvo tiempo para procesar todo.
Cartas.
A pesar de
todo lo que él dijo, ese momento en particular fue inesperado. Romántico, la
idea de que podría ser, pero desde que ______ escribió por cada artículo de Tom
que necesitaba para conseguir su diploma de la escuela secundaria, esto parecía
una mentira inusual para que él la escogiera. Tenía que saber que ella
recordaría cuanto odiaba escribir. Pero decir que le escribió cada día durante
diez años...
¿Cómo de
estúpida pensaba que era?
Pero era tan malditamente familiar. Esa palabra parecía la
mejor para describirlo. Algo sobre la manera de moverse, el timbre de su voz,
las pequeñas peculiaridades de su frente... Todo era tan familiar que la lucha
para no ser la _____ que él recordaba era constante mientras estaba con ella.
Claro, que sus hombros eran más amplios, sus brazos tan gruesos como sus muslos
ahora, toda la promesa de aspecto juvenil completó la delicia masculina, pero
debajo de todo ello ese era su Tom.
Necesitaba
abandonar lo posesivo de sus pensamientos. Pero sus dedos en su carne la habían
llevado a un orgasmo tan rápido, y cuando él lamió esos mismos dedos después
de...
¡Dios! Esto
debería haberla disgustado. No lo hizo. Sus bragas se humedecían sólo con
recordar como introducía sus dedos entre sus labios entreabiertos, mojados con
su jugo.
Las cartas.
Otra vez se
deslizó de vuelta a la parte que le importaba ―¿Porque inventaría una historia
tan ridícula, tan fácil de seguir y demostrar la falsedad?
Arrastrando
sus zapatos, agarró su teléfono móvil de la mesa y marcó a Carnie.
―Dime que
tenías tanta resaca como yo estaba esta mañana para no sentirme tan culpable
por ello.
Conteniendo
una carcajada, se encogió de hombros, aunque Carnie no pudo verlo, y golpeó
levemente con el trasero a la puerta cerrándola. ―Estaba ebria. Tom me trajo
tocino.
―¿Tocino?
Mierda, eso fue enrevesado hasta el punto diabólico. Sabe cómo enamorarte, ¿no
es así?
―No quiero
hablar de todo ello así que tendrás que esperar los detalles jugosos más tarde...
Carnie soltó
una carcajada. ―¿Hizo cositas jugosas?
_____ se
sonrojó, recordando sus fuertes brazos presionándola en el lado de la camioneta
mientras la tocaba hasta la culminación y susurraba las cosas obscenas en su
oído. ―De nuevo, más tarde. Tengo que ponerte al corriente de las líneas de
sandeces que trató de contarme.
―Ohh, mierda.
Me encanta mierda. ¿Nos vemos para un café?
―¿Para la cenar?
―Voy de camino. Solo
asegúrate que no olvidarte de las partes jugosas.
HOLA!!! BUENO AQUI ESTAN LOS CAPITULOS ... PRIMERO QUE NADA LES QUIERO DESEAR UNA FELIZ NAVIDAD NENAS ... ESPERO QUE COMAN MUCHO HOY EN LA CENA HASTA ARTARSE .. ESO HARE YO xD ... BUENO SIN MAS QUE DECIR ME DESPIDO ... SI MAÑANA VEO LLENO ESTO AGREGO TRES CAPS .. 3 O MAS .. ADIOS Y FELIZ NAVIDAD PEQUEÑAS AMIGAS MIAS :))
Es obvio que (tn) nunca leyo las cartas!
ResponderEliminarDonde estan esas cartas??
Virguii Feliz Navidad! Un abrazoteeee, claro q cenaremos muchoo.. Besos :)
FELIZ NAVIDAD!!!
ResponderEliminarsigueeeee
Uii y donde estaran esas cartas
ResponderEliminarQue nunca (tn) las vio
Esta buenisimaa sube pronto *.*
Y feliz navidad para ti tambien :D
Qjajajjaja bueno yo cocine toda la cena en mi casa para mi padres y mis hermanas por lo tanto no comi mucho ajajajaja #cheflife
orale libia ... yo tambien ayudo a mi mama a cocinar lo que le toca por votacion tanto en noche buena como en año nuevo :)
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